Nada Personal

El PRD luchará contra sus demonios

A quienes me recordaron

que vivir más de medio siglo

es un privilegio, muchas

gracias.

Un partido político  de “izquierda” moderno, es por lo menos la aspiración de quienes asumirán este fin de semana la dirigencia estatal del Partido de la Revolución Democrática.

Tienen a su favor dos motores que impulsarán el crecimiento en la militancia, el ejercicio de la política profesional y mayor peso social: Luis Maldonado Venegas y el staff de CEN de Carlos Navarrete.

Pasar del inmovilismo gerencial y burocrático de Eric Cotoñeto Carmona a liderazgos municipales y regionales con cuadro emergente y no cabezas de tribus, sería uno de retos del dueto Socorro Quezada Tiempo y Carlos Martínez Amador, quienes se perfilan para ser electos presidente y secretario general del comité estatal, respectivamente.

Pero nada será fácil para la nueva dirigencia porque tendrá que pelear con sus propios monstruos y fantasmas, principalmente los relacionados a la tragedia de Iguala, Guerrero.

Con el estigma de ser el partido de José Luis Abarca, el alcalde preso en el penal de alta seguridad, y de ser el partido gobernante donde ocurrió la peor tragedia por el asesinato de normalistas y desaparición de 43, este partido político deberá librar su propia batalla.

Las elecciones federales legislativas de junio del 2015, por lo menos en los 16 distritos en la entidad poblana, será la primera prueba de fugo para los dirigentes entrantes quienes tendrán que lidiar también con el “boquete” que causará Morena, de su ex candidato presidencial.

Con Quezada y Martínez vendrá una nueva era del PRD en la entidad poblana, de la mano del proyecto político del mandatario estatal Rafael Moreno Valle.

Se conjugarán en la reconstrucción del perredismo poblano los talentos y proyectos negociados de beneficio común de Moreno Valle y Luis Miguel Barbosa.

En un “pestañeo” de los perredistas de Nueva Izquierda y del Frente de Izquierda Progresista (o como se llamen) en Puebla, le podría pasar lo que a los doctrinarios de las familias custodias del PAN: perder el partido.

pablo.ruiz@milenio.com