Nada Personal

El PAN, con crisis de identidad

Frente a la disciplina partidista e institucionalidad de los priistas, la primera contienda interna por la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional es un espectáculo deprimente.
Acostumbrados a los sombrerazos de las convenciones, consejos y asambleas, los panistas no estaban del todo preparados para un ejercicio democrático de elección abierta para elegir entre Gustavo Madero Muñoz y Ernesto Cordero Arroyo.
Con la derrota electoral presidencial los liderazgos en Acción Nacional terminaron muy dañados, entrar a una contienda de voto universal, libre y secreto el 18 de mayo, únicamente profundizó la crisis.
El modelo de elección abierta ha mostrado la ineficacia y la profundización de las crisis como ha ocurrido en el Partido de la Revolución Democrática.
Si en el perredismo hay tribus y prácticas electoreras internas de la peor calaña, en el panismo surgen verdaderos trogloditas de la “guerra sucia”, huérfanos de ideología y principios para aplastar al contrincante.
Si en plena campaña electoral se  calumnian y agravian como lo hicieron contra Andrés Manuel López Obrador desde la Presidencia de la República, con las mismas lanzas envenenadas se injurian.
Pobre el espectáculo del partido conservador que se revuelca en su lodo, en una catarsis de culpas y reclamos  mutuos por los yerros cometidos dos sexenios perdidos que le dieron la espalda a la transición política en México.
No hay una sola propuesta ni discurso decente que anime al debate político e ideológico, ya no digamos doctrinarios porque renunciaron a ello; un Ernesto Arroyo que como oferta política de bajísima estatura fue reclamarle a Madero su asistencia del Consejo Nacional. Vaya nivel político.
En una campaña donde el que no cae resbala, el panismo está tan vacío de ideología y doctrina que ha entrado en una verdadera crisis de identidad: se asumen como priistas, y el 18 de mayo están resueltos a tener una mano a mano en marrullerías.