Nada Personal

"Oaxacanazo" al INE y a Ruta

Los ataques a las instalaciones de Ruta con bombas incendiarias, disparos a las instalaciones del Instituto Nacional Electoral (INE) y de la delegación de la Secretaría de Economía, solo pueden entenderse como una acción concertada.

Una primera interpretación del hecho apuntaría a generar un ambiente de miedo para inhibir la participación de los votantes en las urnas, atribuible a grupos locales.

Sin embargo al transcurrir el lunes se conocieron las acciones emprendidas por grupos de “maestros” y personas desconocidas en los estados de Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Guerrero.

Nadie se atrevió entonces en el encono aldeano, donde en los últimos días se cruzan todo tipo de acusaciones y denuncias, a atribuírselo al adversario político.

Partidos políticos y representantes de sectores sociales de inmediato hicieron un llamado a la tranquilidad y las autoridades estatales le bajaron tensión a los ataques al atribuirlos a simples actos “vandálicos”, que no ponen en riesgo las elecciones legislativas del próximo 7 de junio.

Todo indica que a las autoridades de los tres niveles de gobiernos encargadas de los sistemas de seguridad se les infiltraron grupos ligados a estados vecinos.

De acuerdo a fuentes ligadas a las áreas de inteligencia policial, la mayor influencia y presencia de grupos de activistas “extremos”, estarían relacionados con agrupaciones de estas características con el estado de Oaxaca.

Por las características de los ataques en los diversos inmuebles, el material utilizado y los indicios de los daños, se trata de grupos entrenados en labores de sabotaje.

En el estacionamiento de una de las oficinas atacadas los reporteros gráficos y camarógrafos de televisión pudieron documentar la existencia de “explosivos caseros” abandonados en el lugar del ataque, una granada de “niple” altamente letal.

Más le vale a los dirigentes de los partidos políticos y a las autoridades de los tres gobiernos cerrar filas para cuidar las elecciones porque está más que claro que escala la violencia por grupos que han radicalizado posiciones para impedir la realización de las elecciones federales.

pablo.ruiz@milenio.com