Nada Personal

Muertes violentas de mujeres

Un día sí y el otro también, son recurrentes los hallazgos de mujeres brutalmente asesinadas, lo mismo en municipios como en Ciudad Serdán o en la zona metropolitana de la capital del estado.

Deberían estar más que prendidos los “focos amarillos” de alerta de las autoridades federales, estatales y municipales relacionadas con la seguridad pública y contra delitos de alto impacto.

Lo hallado ayer con el crimen de una mujer localizada en un predio a unos metros de la México-Puebla deberá llamar la atención de las policías investigadoras e informar de las pesquisas.

El cadáver de una mujer fue localizado con el rostro desollado y apuñalada en varias ocasiones.

Se trata de escenas muy crudas propias de la fuente policiaca que refleja una situación de miedo y terror, muy a tono con casos de mayor criminalidad que se ocurren en estados del territorio nacional.

Específicamente  se trata en su mayoría de mujeres, pero la saña en la ejecución de los asesinatos deberá tener una explicación de los policías investigadores porque estos hechos pueden dar al traste con los presumibles avances del estado en materia de seguridad pública.

Pueden disminuir los homicidios en el estado, pero las muertes violentas y las huellas dejadas en las escenas del crimen buscan notoriedad por los ejecutores para generar terror, propio de una delincuencia nada común.

En este contexto es urgente mejorar la percepción ciudadana en torno a la eficiencia y rapidez de los encargados de procurar la justicia, porque no siempre es expedita.

Ayer por ejemplo, entre otros delitos del fuero común que ocurren en la ciudad capital, se registró un asalto a mano armada en un hogar en la junta auxiliar de Jerónimo Caleras.

Las victimas no pudieron comparecer ante el ministerio público porque en las mesas a las que acudieron para interponer la denuncia no fueron atendidos, con el pretexto de la falta de personal tanto en la agencia cercana al Hotel Marriott como la ubicada en San Felipe.

No todo brilla con la macroeconomía y las macro obras cuando a ras de piso los poblanos viven otra realidad, también en materia de seguridad.