Nada Personal

“Meritocracia” partidista

Si el PRI y cuadros parlamentarios como Víctor Manuel Giorgana Jiménez creen que con la estrategia de Ivonne Ortega Pacheco de atacar los proyectos de desarrollo del morenovallismo van a ganar en las legislativas del 2015 y en gobierno en 2016, deberían revisar si será efectiva.

Lo que sí sería posible es que priistas como el coordinador del GP del PRI y presidente de la Junta de Gobierno del Congreso, Giorgana Jiménez, obtenga la prometida candidatura a la diputación federal a base de méritos al atacar todo lo que se mueva del gobierno estatal.

Lo que deben analizar los priistas es si frente a los poblanos les traerá buenos dividendos en las urnas oponerse a todo lo que haga o proponga el gobierno de Moreno Valle.

El PRI de Ivonne Ortega en Puebla es de oponerse a todo, y los méritos de quienes aspiren a una candidatura que pasará necesariamente por el escritorio de la yucateca, deberá cumplir con esa condición.

Oponerse por sistema al gobierno morenovallista podría terminar en un nuevo fracaso del PRI, como ha ocurrido después del 2010.

Recientemente Giorgana se manifestó contra la inversión y construcción de una Arena para ofrecer una alternativa más a la atracción del turismo  del espectáculo.

Sin embargo frente a la negativa priista no hay una oferta diferente, por el contario, desearían que la entidad siguiera en la inmovilidad sin atraer inversiones ni ser referente como un polo de desarrollo en el país.

Con el PRI, por lo menos en el pasado inmediato, con el marinismo, los inversionistas le dieron la vuelta a Puebla como ocurrió con la planta de motores de VW que prefirieron instalarse en Silao, Guanajuato, y no en una entidad gobernada por un mandatario desprestigiado.

Por supuesto que el gobierno actual tiene aspectos cuestionables, pero frente al desastre que el PRI dejó al estado, en particular el gobierno de Mario Marín con programas fraudulentos como “Unidos para Progresar”, el desarrollo de la entidad ya es un referente en el país y el extranjero.

Con el impulso a la infraestructura educativa, en servicios hospitalarios y de salud, en vialidades y atracciones de inversiones como la expansión de VW y la instalación de la planta de autos de lujo Audi, Puebla ya no es la misma ni nadie quiere regresar al pasado de la simulación y la opacidad.

pablo.ruiz@milenio.com