Nada Personal

Margarita Zavala, ni calladita ni recatada

La “aparición pública” de Margarita Zavala Gómez del Campo para llamar a votar a nombre del panismo doctrinario, de ninguna manera “rompe el silencio” de la recatada ex primera dama de México.

Al igual que durante el sexenio de su esposo el panista Felipe Calderón Hinojosa, fue igual o más influyente que Martha Sahagún en las decisiones presidenciales del gobierno de la República.

Desde la alcoba y fuera de ella Zavala Gómez del Campo influyó en decisiones del presidente que pasó por el nombramiento en cargos en el gobierno federal y delegaciones en los estados de varios de sus ex compañeros de bancada a su paso en San Lázaro.

Sería suficiente revisar la lista de funcionarios federales ligados a la ex primera dama para comprobar su nivel de influencia en las facultades presidenciales de su esposo.

Recatada y calladita no precisamente ha sido la característica de una de las más destacadas militantes del Partido Acción Nacional, ni antes, ni durante, ni posterior al ejercicio del poder presidencial.

Así ha ocurrido en la contienda interna por la dirigencia nacional del PAN en la contienda entre Gustavo Madero Muñoz y Ernesto Cordero Arroyo, ex secretario de Hacienda en el sexenio de su marido.

En cuanto metió las manos el ex presidente Felipe Calderón en las definiciones políticas de la dirigencia de Acción Nacional e iniciado el proceso interno de renovación de la dirigencia nacional, Zavala Gómez del Campo ha desarrollado  un activismo en apego al goce de sus derechos como militante albiazul.

Una de las tareas principales de Margarita Zavala a favor de Ernesto Cordero, el candidato de Calderón, fue neutralizar a panistas y recordarles los buenos tiempos en la residencia oficial de Los Pinos.

Candidaturas a cargos de elección popular en los municipios, estados (incluidas gubernaturas) y en el Congreso de la Unión, son parte de la canasta de ofrecimiento, a cambio de respaldar a Cordero.

En el peor de los casos, Margarita ha estado muy activa pidiendo a panistas y a los no panistas, pero ligados a los apoyos a Gustavo Madero, retirar el respaldo a favor de la reelección.

Un connotado gobernante en la entidad identificado con Acción Nacional fue el destinatario del mensaje de Zavala Gómez del Campo para persuadirlo –o neutralizado- para no apoyar a Madero.

Calladita y recatadita no precisamente ha sido la debilidad de una mujer que con todos los méritos partidistas hace su parte para influir en el rumbo de su partido, aunque sea a nombre de los favores presidenciales.

pablo.ruiz@milenio.com