Nada Personal

Lorenzini: mejor ser aliado…


Julio Lorenzini Rangel es un joven político poblano que no fue entendido ni comprendido por el viejo PRI, el de la nomenclatura donde el grupo reinante en el ejercicio del poder despreció a los jóvenes.
Militó convencido en el Revolucionario Institucional y con la misma convicción renunció frente al lastre marinista y con la misma convicción de continuar su carrera política se afilió al PAN.
Fue con la marca azul como arribó a la diputación federal en medio de la catástrofe panista por el tiradero que dejaba en el país el gobierno de Felipe Calderón, el sexenio trágico.
Ganó la elección legislativa en el 2010 a pesar de la mala propuesta de la candidatura presidencial de la abandera de la ocurrencia mediática desesperada del “cuchi, cuchi”, tan burda y trivial como la misma Josefina Vázquez Mota.
“Que no hable”, “que no salga”, “que no venga a Puebla”, decía el entonces candidato panista a diputado, convencido que ganaría el distrito electoral, como ocurrió, favorecido por la debacle del voto a favor Enrique Peña Nieto.
Con el mismo capital político, Lorenzini siempre estuvo convencido de que ganaría las elecciones municipales en San Pedro Cholula, sin embargo antepuso el interés a favor de Puebla Unida para quitarle a Tony Gali el ruido que significaría la candidatura de José Juan Espinosa, en Puebla.
Julio Lorenzini no se siente utilizado o engañado porque cedió la candidatura de San Pedro para aceptar la invitación a incorporarse al gabinete estatal al frente de la recién fusionada secretaría de un nombre tan largo como olvidada (SDRSOT).
De la misma forma en que aceptó la invitación a convertirse en secretario del gabinete tomó un día la decisión de emprender nuevas tareas en el ámbito político nacional requeridas por su partido, lo que accedió retornando a su escaño en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
Retoma en diciembre su actividad legislativa y de manera automática su presencia e influencia en el distrito electoral que lo eligió, desde donde actuará y observará de cerca al gobierno municipal de José Juan Espinosa donde lo acompaña con dos regidores propios.
Julio Lorenzini deja la administración estatal convencido del valor político que significa ser un “aliado” y no “un empleado”.