Nada Personal

Francisco, el Papa de los pobres

Si un pobre muere de hambre o frío, no pasa nada, nadie se escandaliza; pero si caen 1 o 2 puntos la bolsa de valores, entonces se sucede un escándalo.

Así se refirió el Papa Francisco a la pobreza en su gira por países de Sudamérica donde visitó y convivió con la gente pobre de Ecuador, Bolivia y Paraguay.

El jefe del Estado Vaticano continúa su labor pastoral de la Iglesia social en una era donde lo único que importa es el dinero.

A través de las intensas coberturas informativas de Tele Sur y CNN en Español fue posible conocer los detalles de la agenda del Sumo Pontífice.

Dos actos en especial llamaron la atención por el mensaje de la Iglesia católica a favor de los pobres.

En Bolivia participó en una reunión con organizaciones populares de 45 países donde se pronunció a favor de millones de seres humanos sin techo ni tierra.

Cercano en su mensaje pastoral a los desposeídos de América Latina, se reunió con los internos de una de las prisiones con mayor hacinamiento, con una población carcelaria de unos cuatro mil internos, en Bolivia.

Las denuncias de corrupción carcelaria y en la impartición de justicia, fueron escuchadas por el Papa, ante quienes subrayó que no se podía confundir “reclusión” con “exclusión” y pidió a los gobiernos un verdadero programa de reinserción a los infractores.

“Orar” en “red”, conminó el representante de la Iglesia a los miles de presos bolivianos hacinados en las peores cárceles del continente.

En Paraguay, en otro punto de su gira pastoral, ofreció una homilía en el barrio más pobre de aquella nación sudamericana.

Alejado de las alfombras y el aire acondicionado, el Papa Francisco consumió sus alimentos en la casa de una mujer ama de casa que vive en condiciones de extrema pobreza, pero compartió con el Papa argentino la misma dieta que le acompaña diariamente, a ella y su familia.

Observar la realidad de la pobreza en latinoamericana y en otras partes del mundo, incluido México, es sin duda una aportación valiosa del Papa Francisco, el de los pobres.

pablo.ruiz@milenio.com