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Fraile: “dos tetas jalan más que cien carretas”

El misógino autor de esta frase: “dos tetas jalan más que cien carretas”, el ex delegado del IMSS Puebla, Francisco Fraile García, está detrás de las ocho quejas promovidas por su ex colaboradora Yolanda Alvarado Camacho ante la CNDH por presuntos actos de misoginia.

Para desviar la atención de la auditoría implementada por el órgano de control interno, Fraile García utilizó a la senadora de Tlaxcala, Adriana Dávila Fernández, para presentar la denuncia contra el jefe de Servicios Jurídicos del IMSS, Alejandro Minor.

Adriana Dávila, al igual que Francisco Fraile, fueron coordinadores de campaña del derrotado candidato a la dirigencia nacional del PAN Ernesto Cordero Arroyo.

Si la senadora aborrece a los misóginos, debería empezar por sus correligionarios, el de “las dos tetas jalan más que…”, igual o más misógino que el autor de la frase de la “lavadora de dos patas”, Vicente Fox.

Una red de complicidades consolidó a una mafia ligada al tráfico de influencias que se triangulaban con un despacho creado ex profeso por Fraile García para favorecer a patrones con quitas de adeudos, a cambio de diversos pagos.

El modus operandi de la mafia frailista consistía en manipular expedientes, los recursos legales y las omisiones deliberadas de los tiempos jurídicos, para perder litigios y favorecer a particulares.

El órgano de control interno del IMSS inició una investigación donde se documentan todas las irregularidades de la gestión del panista ex delegado.

Yolanda Alvarado Camacho, jefa del Departamento Contencioso, personal de confianza con 20 años de antigüedad, formó parte de la red de intereses de Francisco Fraile.

Fue despedida del IMSS Puebla por abandono de empleo, ex funcionaria frailista sujeta a investigación por el “caso Fraile”.

Pese a la argucia con las ocho quejas ante la CNDH (6/2014/2266/OD), a la fecha no existe ningún requerimiento o recomendación contra Alejandro Minor, funcionario que tiene como colaboradoras en su mayoría a mujeres.

Tres empleadas más de las quejosas laboraban por honorarios y cada año se les renovaba el contrato, mientras que el resto labora normalmente.