Nada Personal

Con Esparza se repite la historia

Romper el tope salarial ha sido una frase fuerte en el sector laboral porque históricamente ha sido prohibitiva entre las universidades y sus respectivos sindicatos porque sirve de “mal ejemplo” al resto del mercado laboral.

En este sector de trabajadores universitarios de instituciones de educación superior y media superior pública y privada, ha regido el porcentaje de incremento salarial que se fija en la revisión contractual de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y sus sindicatos.

Como ha ocurrido con los salarios mínimos y los salariales de los sindicatos de industria y los del apartado B al servicio del Estado, el porcentaje de aumento a los salarios se estableció en 3.4%.

Fijado el “tope salarial” por el gobierno en este porcentaje, cada empresa y sindicato pueden acordar un aumento superior, y  han superado el “tope” principalmente los sindicatos de industria.

Lo anunciado ayer por el rector de la UAP Alfonso Esparzo Ortiz de otorgar un incremento del 8% a los trabajadores no académicos con mayor rezago salarial, es relevante porque rompe con “techo” del 3.4%, pero es muy singular por el origen de los recursos financieros para pagarlo.

Esparza Ortiz decidió que el incremento del 3.4% que le correspondía por ley a él, a los miembros de la administración central y medios de confianza se destinarán a -lo que técnicamente es una “retabulación”-  mil 824 trabajadores no académicos activos, quienes recibirán un aumento del 8%, a partir del próximo 16 de febrero.

Una medida similar –calificada entonces por sus detractores como “paternalista” y “economicista”- la otorgó el entonces rector Luis Rivera Terrazas (+) con una “retabulación” de 10%, 15% y 30% al tabulador general, sin que los sindicatos –los medianamente serios- lo hayan solicitado por emplazamiento ante el tribunal laboral.

Bajo el esquema del “Programa de Reconocimiento Salarial al Personal Administrativo”, el rector de la UAP Esparza Ortiz retoma el modelo que, entonces y hoy, refrenda el liderazgo de la Rectoría a favor de sus trabajadores.

Semanas atrás los académicos fueron reconocidos mediante evaluaciones y concursos por oposición para obtener mayor carga de trabajo, como la aspirada categoría de Tiempo Completo o un ascenso de nivel, principalmente en labores de docencia.

Enhorabuena por la visión de política laboral con justicia, a favor de la academia en la UAP.

pablo.ruiz@milenio.com