Nada Personal

Entorno recesivo en las universidades privadas

Las nuevas estimaciones de crecimiento económico del 2.7% al cierre del 2014 anunciadas esta semana por el titular de la SHCP Luis Videgaray Caso, lejos de motivar el optimismo sólo confirma el estancamiento de la economía.

Empresas privadas y en el sector público han tomado sus previsiones para el cierre del año y para transitar en el 2015 sin sobresaltos, justo cuando hay elecciones legislativas federales.

Si en el año en curso los analistas y las autoridades del banco central atribuyeron a la desaceleración de la economía de Estados Unidos el estancamiento en México, ahora en el 2015 el pretexto serán los comicios para conocer si el presidente logra la mayoría absoluta del Congreso.

En el contexto socioeconómico y político que sea, la realidad para la economía mexicana es de estancamiento.

Las universidades privadas, por ejemplo, de las que hay muchas en la entidad pero menos de diez son realmente importantes, empiezan a implementar “ajustes” a la baja.

Instituciones de educación superior particulares que dependen únicamente de su matrícula, han empezado a aplicar una serie de recortes de personal, reducir sus trámites administrativos, optimizar los recursos humanos ligados a la docencia y limitar los cargos directivos o ejecutivos.

La primera previsión de las más importantes universidades privadas es una caída en la matrícula porque sus “clientes” o “usuarios” han reducido su capacidad de “consumo” o “pago” de servicios profesionales.

Sin un crecimiento dinámico, el consumo está a la baja, y el sector más sensible corresponde a servicios educativos.

Las licenciaturas en universidades de prestigio se empiezan a posponer para un mejor momento; quienes ya las cursas buscan otras opciones y quienes preveían realizar un posgrado en la misma universidad, lo cancelan o posponen.

A pesar del optimismo del secretario de Hacienda respecto en el ritmo de recuperación de la economía en el segundo semestre y las previsiones en las finanzas públicas, difícilmente los consumidores podrán cerrar el año con el mismo optimismo adquiriendo servicios y bienes duraderos como educación, autos, casas y otros.