Nada Personal

Enrique Doger, ¿se bajó el pantalón?

A la vuelta de los años el ex rector de la UAP y actual diputado federal del PRI, Enrique Doger Guerrero, aplicó el mismo consejo que en su momento le dio a su sucesor en la rectoría, Enrique Agüera Ibáñez: acercarse al grupo marinista.

Doger, con la ironía y sarcasmo que lo ha caracterizado –escribió en su momento el periodista Alejandro Rodríguez– le reclamó a su tocayo que le sugirió “acercarse al grupo marinista, no que se bajara el pantalón”.

Algo similar parece haberle ocurrido al legislador federal priista Enrique Doger Guerrero al insistir en una “autoentrevista” que fue el “invitado de honor” durante el festejo del ahora sexagenario ex mandatario poblano Mario Marín Torres.

En su afán y aspiración legítima por convertirse en candidato a la gubernatura en 2006, Doger Guerrero hizo exactamente lo mismo que criticó a Enrique Agüera en su encuentro con el marinismo: bajarse los pantalones.

En su estrategia por obtener la nominación priista, el ex rector acudió al grupo antagónico que no sólo le impidió ser postulado a la gubernatura en 2010; por el contrario, lo persiguió y llegó a poner en riesgo la integridad física de miembros de su familia.

Curiosamente Doger no acudió a buscar el respaldo de los grupos priistas, a quien lo hizo sorpresivamente militante del PRI y a la postre presidente municipal de Puebla, me refiero al ex gobernador Melquiades Morales Flores.

Para el ex alcalde, queda claro, que de capital político a capital político entre los ex gobernadores, es el de Marín el de mayor peso político. ¿Ingratitud o estrategia?

Un viejo chiste dibuja la simulación política de Doger Guerrero frente a Mario Marín. Al abandonar el edificio de la ONU el representante de México, su ayudante le susurra al oído que se suba el pantalón, el diplomático de inmediato se lo fajó a la cintura, pero el asistente le aclara que se refería a la valenciana del pantalón.