Nada Personal

Empieza el sexenio de EPN

Con el mensaje presidencial por el segundo año de gobierno, la administración federal de Enrique Peña Nieto empezará a sentirse en cada rincón del territorio nacional.

Han sido dos años para instalarse en la Presidencia de la República y preparar con sumo cuidado la legitimación en el poder con las ansiadas y esperadas reformas estructurales.

Están por verse los alcances y limitaciones (en el corto, mediano y largo plazo) de las reformas de Estado, plazos que seguramente fueron calculados por el presidente, equipo de trabajo y gabinete.

Le antecedieron a las reformas de Estado una fina operación política que inició con el Pacto por México que involucró a las principales fuerzas políticas.

En pleno debate y aprobación de las reformas en el Congreso de la Unión subieron de tono las voces que reclamaban al gobierno federal soltar el gasto público, pero éste se contuvo hasta no asegurar la aprobación de las leyes secundarias.

Ahora “viene la acción” para la implementación de las reformas, en beneficio de la población y de las pequeñas y medianas empresas, anunció el presidente en el Palacio Nacional frente a gobernadores, legisladores e invitados especiales.

Poco tenía que informar Peña Nieto en el segundo informe, pero fue lo sustancial relacionados a las reformas y las megaobras por realizar en la capital del país y en los estados.

No se comprometió Peña Nieto a ofrecer un porcentaje para el crecimiento económico, pero sí a soltar el gasto fiscal, principalmente en infraestructura y en el programa social estrella: “Prospera” que sustituye al panista de “Oportunidades”.

Detrás de los 120 mil millones de pesos –algo así como ocho mil millones de dólares- tienen un importante significado para la economía porque detonará al sector de la construcción donde están involucradas unas 26 ramas industriales, sólo para el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

El gobierno de Peña Nieto cerrará el 2014 a tambor batiente y se extenderá en el 2015, con un impacto implícito en las elecciones legislativas federales, para consolidar un proyecto político de cara a la sucesión presidencial, y como lo explicó el presidente: están sentados los cimientos.