Nada Personal

Economía y política

Si le va bien a Enrique Peña Nieto le irá bien a México, se escuchó el sobado cumplido de la oposición light con el retorno del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República.

Al arribar a la cuarta parte del sexenio peñanietista pareciera que no existe el mismo ánimo entre el sector de la sociedad porque los resultados de los primeros 17 meses de gobierno le han pegado a los bolsillos de los ciudadanos.

Un pírrico crecimiento del 2 por ciento del PIB al cierre del año, con la advertencia del secretario de Hacienda de que no habrá cambios en la política fiscal hasta el 2018, esa sí no es una buena noticia y todo indica que no le está yendo bien al presidente.

Si la economía se encuentra en franca recesión o desacelerada, a estas alturas el tecnicismo de los expertos en la materia podría ser intrascendente si de medir las consecuencias políticas se trata.

A la contención del gasto público en el inicio del gobierno federal le siguieron las reformas estructurales, principalmente la energética y las advertencias de que los beneficios no serían inmediatos, que han hecho más pesada la espera en la reactivación de la economía.

Si los cálculos del crecimiento y los beneficios inmediatos no estaban a la vuelta de la esquina, qué necesidad de generar expectativas inmediatas donde bajarían los precios de la electricidad, gasolina y gas. Por el contrario, hay estancamiento económico.

En el pecado llevan la penitencia los gobiernos priistas y no es por desearle el mal a nadie pero el PRI confirma aquella máxima oposicionista de que la economía en los gobiernos tricolores termina con macrodevaluación como el “error de diciembre” de 1994 con Jaime Serra Puche.

Ante la grave crisis económica, Serra Puche permaneció 28 días al frente de la SHCP, y que se haya sabido –o nunca lo sabremos- no tenía aspiraciones presidenciales, pero contribuyó para que el PRI de Ernesto Zedillo perdiera la Presidencia de la República.

De fracasar el modelo fiscal y económico de Luis Videgaray Caso, en el 2015 y 2018 se repetirá la historia. ¿Asalta la duda?

 

pablo.ruiz@milenio.com