Nada Personal

EPN-RMV, relación institucional

Con la primera visita presidencial el año al estado se confirma el peso de las instituciones, por encima de la militancia partidista de los gobernantes.

Se le ve cómodo al Presidente Enrique Peña Nieto con su anfitrión, contrasta con las “caras” y gesticulaciones del entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa con Mario Marín Torres.

Solo los priistas poblanos viven sus “calenturas” con un enanismo político que les permite estar a la altura de las nuevas circunstancias.

El mensaje del presidente Peña Nieto para respaldar al gobierno de Moreno Valle en el último tercio de su administración para sumar esfuerzos a favor de los poblanos dista mucho de la mediocridad del desplegado firmado por Ana Isabel Allende y Víctor Gabriel Chedraui.

Mejor todavía, es el titular del Ejecutivo federal quien viene a Puebla a subrayar la aportación de la federación en el desarrollo de la entidad porque la mayoría de los delegados federales no han sabido comunicar a los ciudadanos.

Fue también el propio mandatario poblano quien en el discurso con motivo del cuarto informe de gobierno agradeciera el respaldo de la Presidencia de la República para la realización de obras en el estado.

Peña Nieto y Moreno Valle han divulgado lo que la miopía del priismo marinista ha sido incapaz  de hacer, es decir, divulgar las aportaciones federales a favor del estado.

Entre la nulidad e incapacidad política de Isabel Allende y la venganza del ebrio seco de poder de Mario Marín Torres, el PRI en el estado le da prioridad a las críticas del “morenovallismo” para oponerse a todo, y ha dejado de divulgar y “presumir” las aportaciones de Peña Nieto a la entidad.

El único responsable de que Rafael Moreno Valle sea militante panista y gobernador exitoso obedece a la pequeñez, literal, de Mario Marín, quien lo echó del PRI.

El mandatario federal tiene más coincidencias y afinidades con Moreno Valle, pese a su militancia en el Partido Acción Nacional y con cualquiera de las expresiones del priismo local, incluidos los ex gobernadores.

pablo.ruiz@milenio.com