Nada Personal

Delincuentes ambientales

Los malos empresarios textileros contaminadores, delinquen igual o peor que las bandas criminales dedicadas al robo de hidrocarburos de Petróleos Mexicanos.

La organización no gubernamental “Dale la cara al Atoyac” denunció lo que el trabajo periodístico ha documentado: la contaminación del drenaje doméstico en los municipios aledaños a la cuenca donde se vierten miles de litros de agua contaminada por el lavado de mezclilla.

Textileros criminales evaden obligaciones ambientales federales como el tratamiento de aguas residuales derivados de sus procesos productivos en la producción de la mezclilla.

En estas páginas el corresponsal de Milenio Puebla en San Martín Texmelucan ha documentado los graves problemas de lodos y ruptura de la tubería del drenaje municipal en las comunidades cercanas a la cuenca, que se dedican a la “maquila” para el lavado de este textil.

Los gobiernos municipales han sido omisos y la Comisión Nacional del Agua no hace nada contra estas prácticas ilegales donde delinquen empresarios a través de particulares a quienes hacen cómplices de la comisión de delitos ambientales.

Verónica Mastretta hace la denuncia y pide a los presidentes municipales actuar, pero su llamado es como predicar en el desierto en un estado y país donde lo que impera es la complicidad para delinquir.

Sin importarles el grave daño ambiental por la contaminación al río Atoyac, los empresarios textileros contaminadores se parecen en sus prácticas a los delincuentes dedicados al robo de combustibles a Pemex.

Al igual que los textileros, las bandas criminales involucran  a los pobladores que  habitan en las zonas de la red de gasoductos u oleoductos de Pemex, al “beneficiarlos” con la venta clandestina de gasolinas robadas.

Han hecho del robo de hidrocarburos una complicidad ilegal como un modo de vida al obtener ingresos, una economía derivada de la comisión de delitos, como ocurre con el trasiego de drogas.

Malos empresarios textileros contaminadores  del río Atoyac y bandas de “chupaductos” son exactamente lo mismo en cuanto a prácticas ilegales.

En ambos casos, con el pretexto de “beneficiar” la economía de familias, los involucran en la comisión de delitos, unos robando a Pemex y otros, contaminando la cuenca, junto con otras industrias.

pablo.ruiz@milenio.com