Nada Personal

Delincuencia común, tarea civil no militar

La permanencia del Ejército Mexicano en las calles de la entidad poblana y el resto del país, anunciado por el general Salvador Cienfuegos Zepeda, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, no genera más que expectativas en torno a los resultados inmediatos.
Si bien participan los militares en las Bases de Operación Mixta (BOM), principalmente en zonas limítrofes con las entidades donde opera el crimen organizado, la tarea principal está en manos de las corporaciones policías de los tres niveles de gobierno.
Puebla capital y la zona metropolitana, así como otros municipios como Tehuacán, Ciudad Serdán, Huauchinango y la región Mixteca, requieren de acciones inmediatas por las secretarías de Seguridad Pública Estatal y Municipales.
La presencia de las fuerzas castrenses si acaso tendrán una función de muro de contención contra la penetración al estado de la delincuencia organizada, pero las BOM no van ni deben sustituir la responsabilidad de las policías preventivas.
Y es que el tema de la seguridad pública en el estado no es de percepciones, al contrario, es de realidades, pero en nada ayuda a los gobiernos de los tres niveles politizar el fenómeno de la inseguridad pública para golpear al adversario político.
Las manifestaciones de inseguridad pública ligada al fuero común, cualquiera que sea el índice, lo mismo existe en los gobiernos azules, amarillos o rojos.
Puebla, ciudad y estado, con su problemática de incidencia de delitos del fuero común, está -por fortuna- muy, pero muy lejos de la triste realidad de otros estados, principalmente norteños.
Sin embargo, no es un alivio el contraste entre la realidad en la entidad con lo que ocurre en otros estados.
La sociedad poblana espera mejores resultados en materia de seguridad, pero en el campo de batalla, no en la percepción o ilusión mediática.