Nada Personal

Cordero-Oliva, la derrota previsible

Ernesto Cordero Arroyo no prendió a los panistas con su discurso en el acto de registro de su candidatura a la dirigencia nacional del PAN.

No motiva ni enciende el ánimo porque nadie lo sintió parte del panismo, a diferencia de su compañero de fórmula, el ex gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva Ramírez.

Sí se vivió un ambiente festivo durante el acto de arranque de campaña, pero por el orgullo de ser panistas y participar en una contienda donde saben que van a perder.

Ni juntos, calderonistas y una parte de El Yunque, creen poder con la fuerza y el control del partido que tiene Gustavo Madero Muñoz y los gobernadores albiazules.

Salvo uno o dos estados, Cordero Arroyo tiene perdida toda posibilidad de acercarse en puntos porcentuales a Madero, admiten militantes poblanos de Acción Nacional que respaldan la fórmula Cordero-Oliva.

La propia ex secretaria de Desarrollo Social, Ana Teresa Aranda, decía a sus cercanos que competía por la convicción de presentar un frente a la alianza de Madero con los gobernadores, principalmente ella, consciente, de ampliar más la brecha con Rafael Moreno Valle y su equipo.

Mienten quienes aseguran que Cordero tiene una ventaja nacional del 20% de intención del voto de los militantes, se engañan; también se montan en las firmas de adhesión como si fueran votos efectivos.

Tampoco están equilibradas las fuerzas porque buena parte de la organización secreta El Yunque está con Gustavo Madero, a través de Jorge Manzanera.
La entidad poblana será una de las plazas de la paliza a la mancuerna Cordero-Oliva porque en Puebla vendrán más adhesiones como las del Tigre Humberto Aguilar Coronado y Eduardo Rivera Pérez.

Admiten militantes identificados con el panismo tradicional e histórico, que con Ernesto Cordero Arroyo y Juan Manuel Oliva van directo a la derrota, pero con esa convicción de presentar un frente contra la reelección de Madero.