Nada Personal

“Complot” contra Fernando Morales

Bajo el principio de que en el  amor y la guerra todo se vale, en la política partidista se teje una historia que involucra a la dirigente priista Ana Isabel Allende y a Fernando Morales Martínez.

Parecida a una novela negra, la versión implica a Allende Cano y al ex director de la desparecida Policía Judicial, Adolfo Karam Beltrán.

Empecinada en apropiarse de la candidatura a la diputación federal para imponer a su sucesor, Isabel Allende fue usada para maquinar un plan para eliminar al principal contrincante por la gubernatura.

Inicialmente alentó al presidente municipal de Quecholac Néstor Camarillo de aspirar por la candidatura por el distrito, con la condición de que apareciera Karam Beltrán como candidato suplente.

El objetivo era utilizar a Camarillo de “juanito” para dejar el escaño al ex funcionario policiaco en el sexenio marinista.

Allende tenía como “Plan B” la postulación de Areli Ávila Reyes, del municipio de de San Antonio Atzitzintla, incondicional e “íntima” de la lideresa estatal del partido tricolor.

Para eliminar la amenaza política que significaba Morales Martínez, el hijo del ex gobernador Melquiades Morales Flores, la presidenta del CDE, junto con Adolfo Karam urdió un plan, al estilo policiaco –como es su especialidad- contra Fernando Morales.

Empezó entonces una campaña de rumores e insinuaciones de presuntas “adicciones” de Fernando Morales, al grado de afirmar que el CEN del PRI lo había vetado a una candidatura “por sus excesos y adicciones” (sic).

La campaña de desprestigio y ataques contra el ex diputado federal debió culminar –como lo habían planeado- con su detención y procesamiento penal por presuntos delitos contra la salud.

Sin embargo colaboradores cercanos y asistentes lograron frustrar un “complot” contra Morales Martínez.

Un equipo “especial” liderado por el ex funcionario policial pretendió “sembrar” estupefacientes en la camioneta del ex dirigente interino del PRI e inculparlo, junto con un operativo de agentes federales. Suficiente para sacarlo de la competencia por la nominación en el distrito 8.

El “operativo” fracasó porque lo frustró el equipo de seguridad de Fernando Morales.

Empero Allende no cesó en el intento de impedir la nominación del hijo del ex gobernador e inscribió a su “íntima” Areli Ávila, hija de un político de segunda de Atzizintla que creció bajo la sombra de Morales Martínez.

pablo.ruiz@milenio.com