Nada Personal

Censuran a un “lenguaraz”

“Vengo por la gubernatura”, espetó el aguerrido senador de la república Javier Lozano Alarcón a un selecto grupo de la clase política poblana.

Ha sido en el Partido Acción Nacional donde su carrera política está en ascenso al ocupar importantes secretarías de Estado del gobierno federal, en el sexenio de Felipe Calderón.

Un político experto en la tribuna y en las peleas de saliva, un lenguaraz –como los calificara Diego Fernández de Ceballos-  que obtuvo con el PAN en la entidad la posición de primera minoría que lo tiene en un escaño en la Cámara Alta.

Con el PRI probó suerte en una elección para acceder por la vía de mayoría relativa a la Cámara de Diputados por un distrito de la ciudad capital, pero no le alcanzaron los votos.

Experto en el sector de las telecomunicaciones y apasionado de la música clásica, un hombre culto surgido de las filas del grupo de Ernesto Zedillo, hoy se enfrenta a su pasado y presente: su léxico.

Ayer la Comisión Permanente del Consejo Nacional de Acción Nacional, su partido, resolvió iniciar un procedimiento  estatutario en su contra para suspenderle sus derechos partidistas.

Desenfrenado de la lengua como lo fue durante la administración calderonista en episodios polémicos como la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, al senador el fuero no le alcanza para frenar las previsibles sanciones partidistas.

Al paisano Javier Alarcón se le fue la lengua y la emprendió contra el dirigente nacional Gustavo Madero Muñoz, a quien calificó como un “asco de tipo” por su retorno a la Presidencia del CEN.

Nadie tuvo la atingencia de advertirle al senador poblano que había concluido el sexenio calderonista.

Aferrado a impedir cualquier candado de censura a sus opiniones por las controversias interpanistas, Lozano Alarcón podría quedar inhabilitado para seguir su carrera por la gubernatura.

Calderón y Lozano, por  lo visto, han decidido seguir la ruta de Cuauhtémoc Cárdenas y Alejandro Encinas. Cada quien con su partido político como traje a la medida, AMLO les lleva la ventaja.

pablo.ruiz@milenio.com