Nada Personal

Candidatura independiente, prostituida


La figura de la candidatura independiente fue un debut y despedida en las elecciones locales, por lo menos en las de gobernador, porque el espacio ciudadano fue prostituido.

La conquista ciudadana para acabar con la partidocracia en papis, como ocurrió exitosamente en el estado de Nuevo León con Jaime Rodríguez Calderón, en Puebla terminó en manos de la perversidad priista.

A Jorge Estefan Chidiac y Mario Marín Torres se le puede atribuir el haber prostituido la figura de la candidatura independiente para intentar abrirle un boquete al voto panista.

A esta maniobra se prestó la ex panista Ana Teresa Aranda Orozco, a quien los ciudadanos realmente independientes de los partidos políticos le puede reclamar el daño que le causó a esta figura, al convertir la candidatura independiente en la meretriz de la trama priista.

Miles de firmas de apoyo para la inscripción de Ana Teresa provenían del padrón de afiliados del programa social Prospera, como lo denunció penalmente ante la Fepade la dirigencia del PAN.

Estoy convencido de que existen poblanos ciudadanos de bien que con toda honestidad firmaron y refrendaron en las urnas el respaldo a la candidata independiente, pero fueron utilizados y traicionados.

Decepcionó también en la reciente elección de gobernador la aparición pública del ex candidato independiente a una diputación federal, Alberto Merlo Martínez, al pronunciarse a favor de la candidatura perredista. Quién entiende a los académicos de cubículo.

Jorge Castañeda y Pedro Ferriz de Con vinieron a la entidad con un discurso demagógico, engaña bobos, manipulando a la opinión pública con el cuento de que se repetiría la hazaña del Bronco en Puebla. Oportunismo y demagogia, útil al PRI.

En las urnas los ciudadanos pusieron en su lugar a los embusteros. Ahora debe Aranda rendir cuentas de los gastos de campaña, aunque la treintena de millones de pesos estén excluidos de la revisión. ¿O no?

pablo.ruiz@milenio.com