Nada Personal

Calderón, en la ruta de AMLO

La elección interna por la presidencia del CEN del PAN que se disputan Gustavo Madero Muñoz y Ernesto Cordero Arroyo, sólo confirmó el grado de descomposición de este instituto político.

Si los panistas emplearan la misma enjundia contra sus adversarios reales del PRI como lo hacen contra sus correligionarios, Acción Nacional ganaría todas las contiendas electorales en el país.

Si bien la disputa por el PAN es real con el retorno de Felipe Calderón Hinojosa al pretender recuperar el control como lo ejercía desde la Presidencia de la República, lo concreto es que la disputa se concentró en la entidad poblana.

Las denuncias por los presuntos “moches” y “vínculos” con casineros contra los diputados Luis Alberto Villarreal y Jorge Villalobos, palidecen comparado a la embestida contra su gobernador panista poblano, Rafael Moreno Valle.

En la confrontación con su correligionario, a los operadores panista como Maximiliano Córtazar y Fernando Manzanilla, que respaldan a Ernesto Cordero Arroyo, no escatimaron esfuerzos para aliarse con el marinismo experto desde sus medios de comunicación para emprender la “guerra sucia”, como ocurrió en la campaña por la gubernatura en 2012.

El grado de confrontación protagonizada por panistas ultra conservadores como Ana Teresa Aranda y Francisco Fraile García, sólo abona a la división de la militancia de este partido político.

Lo grave y delicado de la disputa interpanista es que ha llegado la confrontación a barandilla al presentarse denuncias recíprocas ante el ministerios público local y federal, este último especializado en delitos electorales.

Serán las autoridades competentes quienes determinen si los actos denunciados son constitutivos de algún delito, pero donde no existe la menor duda es en la gravedad de los agravios y los “ataques a muerte”.

A juzgar por datos publicados de las últimas encuestas, la intención del voto favorece al chihuahuense Gustavo Madero, y el margen deberá mantenerse o ampliarse en 18 de mayo próximo, por el bien de la existencia del PAN, de lo contrario se judicializará la contienda.

El escenario más catastrófico de la judicialización es que Felipe Calderón –porque éste sí es el panista, no Cordero- que opte por la ruta de Andrés Manuel López Obrador de fundar su propio partido político, un remedo de los sinarquistas del PDM o del ostracismo como ocurrió con el Foro Democrático, de Pablo Emilio Madero.

pablo.ruiz@milenio.com