Nada Personal

2018: Barbosa, solo y sin partido


Un partido desfondado, con altas probabilidades de perder el registro como partido político local, en ruinas, es lo que tendrá el senador Luis Miguel Barbosa Huerta para sus aspiraciones en el 2018.

Posterior a las elecciones de gobernador, con la peor votación prevista para el domingo 5 de junio, el Partido de la Revolución Democrática se reducirá a una expresión por debajo de lo que algún día lo fueron el PARM o PPS en el estado, si bien le va.

La previsible baja votación que captará el PRD, en buena medida atribuible a la decadencia de marca, y con el empujón por la pésima candidatura con Roxana Luna Porquillo, tendrá un perredismo en algo más que en extinción.

Frente a un dirigente nacional displicente como Agustín Basave Benítez, dispuesto a dejar en su momento a las tribus la decisión en Puebla, porque era más importante tomar un vuelo a Monterrey para pasar su fin de semana, el partido del sol azteca quedó en manos de mercaderes.

Dos fueron los principales actores para ponerle el clavo al ataúd del PRD en Puebla: Héctor Bautista, líder nacional de la tribu Alternativa Democrática Nacional (ADN), Héctor Bautista López, y el senador Luis Miguel Barbosa Huerta, del Frente de Izquierda Progresista (FIP).

Ambos personajes del perredismo fueron los encargados de negociar con los priistas Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones Rivera cómo reventar la alianza electoral con el PAN. Cambiaron de amo.

Bautista y Barbosa obtuvieron de esa negociación muchos beneficios, principalmente aquellos que les permitirán a sus próximas generaciones no tener ninguna preocupación.

Aunque Barbosa contabilizó los beneficios, no midió los costos políticos, y uno inevitable será un partido colero, en una de esas sin registro local, hecho pedazos; Barbosa Huerta está solo, no tiene nada, ni en sueños la "estructura electoral" que presumió lideraba su chofer Eric Cotoñeto.

Entre la llamada izquierda histórica poblana el PRD apesta a corrupción; el tufo a podredumbre perredista obligó a "las izquierdas" y a los votantes a emigrar a Morena, con sus defectos, pero una opción digna, que dará la sorpresa en las urnas con una ventaja de tres a uno respecto al PRD.

pablo.ruiz@milenio.com