Nada Personal

Barbosa, historia de traiciones

Que Luis Miguel Barbosa Huerta rompió con Los Chuchos, no es novedad; lo novedoso será a cambio de qué traicionará en el futuro al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

El oriundo de Tehuacán, senador de la República por el PRD, es un político astuto con un olfato para reacomodarse en los grupos de poder, que heredó de familia.

Proveniente de una dinastía política de caciques de horca y cuchillo, de los Barbosa de Ajalpan, Luis Miguel entendió como priista que en este partido no tenía futuro para escalar a los espacios de poder, posterior a los choques con otro cacicazgo, el del cenecista Amador Hernández.

Barbosa Huerta traicionó entonces al PRI y vio en la izquierda poblana su escalera aspiracional y aceptó en 1994 una invitación del entonces diputado local Jorge Méndez Spindola y se incorporó  al PRD por la vía, como militante, de Izquierda Democrática Nacional.

Posicionado en el PRD, en la izquierda, puso en práctica su ADN de cacique priista para hacerse del control del perredismo poblano; en la primera oportunidad “traicionó” a IDN para aliarse a Nueva Izquierda (NI) de “Los Chuchos”.

Empezó entonces el cacicazgo de los Barbosa, ahora en el PRD, donde ha impuesto dirigentes estatales, hasta la fecha: Marielena Gutiérrez Cruz, Miguel Ángel de la Rosa y Eric Cotoñeto.

Luis Miguel logró desde su cacicazgo en el PRD componendas y privilegios con casi todos los gobernadores: Melquiades Morales, Mario Marín y Rafael Moreno Valle; con Manuel Bartlett nunca pudo “entenderse”.

Aliado con “Los Chuchos” es como logra aparecer en la lista al Senado y convertirse en coordinador del Grupo Parlamentario.

Acostumbrado al “cochupo político”, Barbosa no le toleró a NI: un pretendido golpe de estado para bajarlo de la coordinación, pero lo fundamental, haberlo excluido de las negociaciones con Enrique Peña Nieto de la reforma energética; “negociaron en los oscurito”, denunció Barbosa.

Con Carlos Navarrete como candidato a la Presidencia del PRD, NI obtiene de Barbosa una traición al anunciar la ruptura y aliarse con el Frente Amplio de Izquierda para postular al “líder moral” Cuauhtémoc Cárdenas.

El senador del PRD, apapachado hasta el hartazgo por el morenovallismo, también traiciona al gobernador porque creyó le peleaba el control del perredismo poblano con Luis Maldonado Venegas, y rompió con su benefactor. Cárdenas tiene asegurada, con Barbosa, una traición.