Nada Personal

Avasallan maderistas

La anunciada “operación cicatriz”, posterior al proceso de elección del dirigente nacional del Partido Acción Nacional, no llegó ni a “curita” que por lo menos cubriera las profundas “heridas” que hay entre los panistas.

Con la integración del Consejo Permanente, en el que 38 de sus miembros son del equipo de Gustavo Madero Muñoz, está más que claro el rumbo que tomará el PAN en esta nueva etapa.

La presencia de dos calderonistas que respaldaron la postulación de Ernesto Cordero Arroyo reduce a esa representación de Felipe Calderón Hinojosa en esta instancia relevante del gobierno partidista.

Los calderonistas habían encarecido sus exigencias a favor de la unidad: la mitad del Consejo y las dos coordinaciones parlamentarias de las respectivas cámaras de diputados y el Senado.

La pretensiosa exigencia calderonista se redujo a la presencia de la tlaxcalteca Ariana Ávila y su compañera de bancada Adriana Díaz.

Las “heridas” producidas por la “guerra civil” en el panismo nacional ni se curaron ni tampoco tiene para cuando cerrar porque en estados como Puebla están por escribirse otras páginas de la brutal confrontación.

Jorge Aguilar Chedraui, el coordinador del grupo parlamentario del PAN en el Congreso del Estado, ha declarado que el asunto judicial está vigente y seguirá su curso contra Francisco Fraile García.

Pero hay más. La presencia de Martha Érika Alonso de Moreno Valle en el Consejo Permanente sí que es una verdadera sorpresa.

Alonso es una mujer con fuertes convicciones políticas e ideológicas que influirá de manera muy determinante en el proyecto político de su compañero de partido y esposo, Rafael Moreno Valle.

El 2015 y 2018 podrían significar una buena oportunidad para saber de qué está hecha Martha Érika como candidata y parlamentaria por el PAN en las cámaras Baja y Alta.

Un caso de esposo gobernador y esposa parlamentaria ya se experimentó de manera exitosa en Tlaxcala con Alfonso Sánchez Anaya y su conyugue, la entonces senadora María del Carmen Ramírez, hasta que se les apareció en el camino Héctor Ortiz Ortiz.

pablo.ruiz@milenio.com