Nada Personal

Atoyac, riesgo de salud pública

Para quienes habitan en la zona del Lago Valsequillo, a kilómetros a la redonda, siempre es molesto por las tardes noches lidiar con los “mosquitos”.

En el jardín, los patios, cocheras, en las habitaciones y no se diga en los centros recreativos, los mosquitos dejarán de ser una “molestia” y serán una “preocupación” sanitaria.

Ambientalistas como Verónica Mastretta Guzmán han lanzado la alerta porque la gravedad de los contaminantes en la cuenca del río Atoyac y los moscos se han convertido en potenciales transmisores de enfermedades a las zonas aledañas de la presa Valsequillo.

Datos aportados por el coordinador del Laboratorio de Ecología y Restauración de Sistemas Acuáticos de la UAP en promedio, en un año, el río Atoyac lleva un volumen de 6.9 metros cúbicos por segundo, de los cuales 1.7 metros son descargas contaminantes.

Anualmente, documentó Mastretta, llevan 55 millones 351 965 metros cúbicos de contaminantes aproximadamente.

Lo alarmante: lleva 69 toneladas de manera orgánica por día, que sumados aportan anualmente 25 mil 116 toneladas de materia orgánica en descomposición y con altos índices de amoníaco, letales para la vida de la fauna acuática.

Es tal el problema de contaminación de la cuenca que los académicos y estudiantes de la UAP han dejado de realizar el intenso trabajo de campo porque varios de ellos han enfermado. Se han detectado altos niveles de plomo y cadmio, así como otros metales pesados.

La gravedad del problema de contaminación del río Atoyac es un tema de particular interés público, no solo de los ambientalistas, y en la solución los principales responsables son las autoridades de los tres niveles de gobierno, particularmente las municipales.

Por fortuna, como ha revelado Verónica, el gobierno de Enrique Peña Nieto ha etiquetado a través de la Semarnat 600 millones de pesos para el saneamiento de la cuenca, y 300 millones más aportará el gobierno de Rafael Moreno Valle y los ayuntamientos involucrados.

Solo falta que la empresa concesionaria del servicio de agua potable cumpla con su parte porque cinco años de gracia para no meterle un peso al saneamiento  con plantas tratadoras de aguas residuales, no contribuyen al rescate de la cuenca.

pablo.ruiz@milenio.com