Nada Personal

Antonieta Galina, predica en el desierto

Antonieta Galina Bonilla le entró al toro por los cuernos al lanzarse al ruedo en la competencia por la dirigencia estatal del PRI, alentada por la urgencia de reposicionar a este partido político.

Irrumpe en la escena sin la “bendición” de ningún grupo de la llamada nomenclatura política del priismo poblano, pero con la claridad de renovar al PRI alineado al proyecto de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Tiene un discurso fresco para favorecer un proyecto incluyente, donde el priismo local se pueda sacudir las secuelas de las últimas y dolorosas derrotas electorales en las contiendas locales.

De cara a los comicios federales legislativos de 2015 hace un llamado a sus correligionarios a recuperar la capacidad de iniciativa y respuesta del Revolucionario Institucional a los nuevos tiempos de reclamos sociales de los poblanos.

Considera que el partido está descabezado y requiere una reconstrucción con la participación de los principales actores y grupos políticos que defiendan y divulguen la trascendencia de las reformas estructurales del gobierno de la República.

Militante del PRI desde los 17 años, Galina Bonilla se formó en el partido siendo gobierno y está convencida que el problema de su partido en la entidad no es su oferta de proyecto de nación ni de los resultados en el retorno a la Presidencia de la República, el conflicto de la parálisis radica, dice, en que los grupos anteponen sus intereses personales al proyecto político partidista.

Mientras las corrientes políticas de la nomenclatura política local sigan con la lógica de obtener el control del partido para favorecer sus intereses particulares, el PRI está condenado a seguir como una agencia de colocación o franquicia para obtener beneficios materiales y económicos.

Admite que el PRI en la entidad se ha desideologizado y mercantilizado, alejado de la militancia de base y de las demandas diversas de una sociedad poblana habida de un cambio, donde se atienda a todos los sectores, muchos de ellos en el abandono.

Antonieta puede tener toda la razón, pero tiene un pequeño problema: predica en el desierto y no cuenta con una estructura en el estado, quizá lo logre con un nuevo liderazgo, pero en este momento el PRI en el estado es una federación de grupos, como ocurrió en la posrevolución.