Nada Personal

De Ajalpan a Chalchihuapan


A diferencia de los yerros en el momento y posterior a los hechos en la carretera de cuota de Atlixco con grupos de activistas de Chalchihuapan del 9 de julio de 2014, contrasta la respuesta del gobierno estatal en el control de la crisis por lo ocurrido en Ajalpan.

En esta ocasión, a diferencia de julio de 2014, la respuesta fue inmediata para asumir el control, tanto en los operativos de seguridad pública como en el flujo de la información de los encargados de la estrategia preventiva y de la persecución del delito.

El "hubiera" no existe, pero esta administración estatal debió ahorrarse un desgaste innecesario en julio de 2014 y posterior que sólo abonó a sus detractores para que el discurso del "autoritario" y "abusador" de derechos humanos se convirtieran en el principal blanco de ataques.

Una cadena de errores cometidos empezaron entonces desde el Congreso local con la legislación del uso de la fuerza policiaca preservando los derechos humanos, de acuerdo a los protocolos internacionales.

Bajo la coordinación de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del priista Víctor Manuel Giorgana Jiménez, la noche de aquella sesión de la reforma a la legislación dejaron correr la versión de la "Ley Bala" sin que nadie la frenara.

Diputados como Francisco Rodríguez no movieron un dedo para frenar esta misma noche la versión deformada del uso de la fuerza legítima.

Lo mismo ocurrió con actitud omisa en las oficinas de la mayoría de diputados del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional: la soberbia mutiló el oficio político parlamentario.

En aquella fecha desde la mesa central de este diario se nos exigía la "nota" de la "Ley Bala", pero no existía tal, salvo en las columnas periodísticas y en las oficinas de las organizaciones no gubernamentales "defensoras" de los derechos humanos.

Se ocurrieron los hechos de Chalchihuapan en una emboscada a un experto en labores de inteligencia contra la delincuencia organizada, pero inexperto en control y dispersión de multitudes, a diferencia de la capacidad mostrada por Ardelio Vargas Fosado.

Ocurridos los hechos del 9 de julio, sin control de crisis, le siguió la debacle, haciendo de la falsa "Ley Bala" una verdad absoluta en el acoso mediático, ante la total ineficiencia de funcionarios.

Si como actuó éste gobierno en el caso Ajalpan "hubiera" hecho lo correcto el 9 de julio en Chalchihuapan, otra historia estuviera escrita.

pablo.ruiz@milenio.com