Nada Personal

¡¡¡Agarren al ladrón!!!, el grito en el PAN

Ni parece que el Partido Acción Nacional haya gobernado este país, sus dirigentes se comportan igual que en la peor decadencia de las tribus del Partido de la Revolución Democrática.
Referirse al presidente del CEN del PAN, Gustavo Madero Muñoz, como el "payaso de las cachetadas" es propio de un mozalbete de barriada, y perdón por la raza de los barrios que en realidad tienen un mejor lenguaje coloquial.
Da miedo el nivel de las ofensas, reclamos y denuncias entre los panistas; pero da frío pensar que esos personajes que se acusan de cobrar "moches" gobernaron el país y están presidiendo gubernaturas y alcaldías.
Les cuesta trabajo a los panistas admitir que han entrado en una profunda crisis interna, espiral, una secuela natural por la debacle electoral motivada por la pérdida de la Presidencia de la República.
Todo indica que van a pagar la cuota por la "docena trágica" de gobiernos presidenciales erráticos.
Son tan impresentables los discursos y acusaciones entre los personajes del PAN, como lo son los expresidentes de México: uno exiliado como testigo protegido y el otro "fumándola", metafóricamente hablando.
Claro que hay gente sensata en Acción Nacional y con seguridad van a intervenir para llamar al orden y establecer una tregua a favor del debate ideológico y la reconciliación.
Y más le vale a los panistas que se pongan de acuerdo y superen la crisis interna –para ello hay o debería haber terapeutas políticos- porque el país los necesita como una opción de gobierno.
Llegar divididos a las elecciones legislativas federales del 2015 será la tumba para el partido de la derecha mexicana; de por sí tienen que batallar con sus fantasmas sexenales para reconquistar al electorado, posterior a la caída estrepitosa con Felipe Calderón y Josefina Vázquez.
Son la tercera fuerza política nacional y con un puñado de gobernadores tienen que dar la batalla en las elecciones intermedias porque se les puede aparecer el diablo, y de llegar con un partido maltrecho en el 2018, ni con el mejor candidato podrá recuperar la Presidencia de la República.