Nada Personal

Los “Abarca” poblanos

Nadie en el gobierno federal y estatal atiende los llamados de la jerarquía católica en torno al ascenso de los delitos comunes y de alto impacto que ocurren en la cabecera distrital de Ciudad Serdán y en los principales municipios del distrito, limítrofe con el estado de Veracruz.

En Chalchicomula de Sesma, la cabecera distrital, el ambiente de inseguridad pública es de zozobra porque los robos, extorsiones, homicidios y secuestros se han multiplicado en los últimos meses del año.

Con la actual administración a cargo del priista Juan Navarro Rodríguez los delitos están a la alza y existen dudas en torno a la eficiencia y confiabilidad de tropa y mandos de la Policía preventiva.

Ha trascendido que la corporación policiaca se nutrió en tropa y mandos con ex agentes policías excluidos de las corporaciones por depuración de Orizaba, Veracruz, al no aprobar los exámenes de control y confianza.

Regidores de este municipio han confiado a este reportero que el alcalde se ha negado de manera reiterada a la instalación y funcionamiento del C-4 para la operación de cámaras de videovigilancia. Critican que los policías ministeriales asignados a este municipio están al servicio del alcalde Navarro Rodríguez porque les ofrece alojamiento y alimentación en una de sus propiedades, luego de que la PGJ de Víctor Carrancá pretendió retirarlos por “falta de recursos”.

La historia de hechos delictivos del fuero común y de alto impacto en la región es reciente  y por alguna razón han sido tolerados desde el centro del estado.

Una clima de inseguridad pública similar al que ocurre en Chalchicomula ya lo vivieron los habitantes de Guadalupe Victoria durante la gestión del priista Felipe Cortés Hernández, con un saldo de dos secuestrados y asesinados, dos crímenes ligados a robos, y múltiples asaltos y extorsiones.

La inseguridad pública hizo crisis en diciembre de 2013 con el asesinato de un comerciante, lo que motivó con una protesta violenta de los ciudadanos con el incendio de la alcaldía y la casa del edil, con el saldo de siete detenidos que son procesados.

El clima de inseguridad se extendió al municipio de Tlachichuca donde al final de la impune y desastrosa gestión del aliancista Jonathan Collantes Cabaña fue secuestrado y asesinado su padre Juan Collantes, antecedido el hecho de una ola de robos a casas y comercios. Y nadie hace nada.