Nada Personal

AK-atzingo - 47

El apacible municipio de Acatzingo, concentrado principalmente a la actividad comercial y agrícola, está alterado porque es rehén del crimen organizado.

Junto con Quecholac y Palmar de Bravo, se ha convertido en un corredor de violencia y muerte por la maldición del "oro negro" que se disputan grupos delictivos.

Lo ocurrido ayer a plena luz del día y en la plaza pública solo demuestra que las fuerzas de seguridad de los tres niveles de gobierno están perdiendo la batalla.

Esta región y otras relacionadas con el robo de combustible en el estado se han convertido en una economía ilegal donde domina el plomo y la moneda.

La disputa no es menor por el monto de millones de pesos que se pelean las bandas delictivas locales, regionales y nacionales.

De acuerdo a la información proporcionada por Petróleos Mexicanos, a solicitud de MILENIO PUEBLA, el monto de daño patrimonial a la petrolera superó los mil 200 millones de pesos por el robo del combustible a través de las tomas clandestinas.

Ese millonario monto por el daño a Pemex se traduce en el botín que se disputan los grupos delictivos que traen consigo la violencia entre bandas, por eliminación de policías y los homicidios contra quienes se oponen a esta actividad delictiva.

Como ocurre con el trasiego de drogas y el narcomenudeo, resulta que las autoridades no detectan con el robo de la gasolina los millones de pesos que circulan en el mercado negro.

Podrán sustraer de los ductos de Pemex y trasladar en pipas, contenedores, camiones, camionetas, o almacenar en cisternas domésticas, pero ninguna autoridad explica a dónde van a parar todos esos miles de millones de litros de combustibles robados a Pemex.

Es un secreto a voces que son las estaciones despachadoras de Pemex las principales compradoras de las gasolinas robadas, es decir, son un "lavadero" de las actividades ilícitas, así como los grandes depósitos de empresas de trasportes de carga y de pasajeros del servicio público y privado.

Esta actividad ilícita ha terminado con la paz y tranquilidad de los municipios ligados a la red subterránea de Pemex porque se ha impuesto la violencia y la muerte, como ocurre en Acatzingo, municipio que hoy se escribe con "AK"-atzingo, de los llamados cuernos de chivo, la "ley".

pablo.ruiz@milenio.com