Reporte de inteligencia

Se nos van las meretrices de 100 pesos

Las prostitutas del bordo siempre han sido incómodas para León.

Ahí están, desde hace décadas, en la puerta de esas casitas del Malecón del Río, con minifaldas y escotes llamativos, muy coquetas ellas -con varios kilitos de más-, en espera de clientes, desde las 10:00 de la mañana.

Ellas ofrecen un servicio simple y austero, no bailan en un tubo, ni dan alcohol. Es comercio carnal directo -sin un “hola cómo te llamas” de por medio- a bajo precio: 100 pesos la relación sexual, tarifa oficial, pero puede bajar a 70 pesos, si usted regatea.

Son una tradición vergonzosa. Cada que pasábamos por ahí nuestros padres nos decían que nos volteáramos para el otro lado para no verlas y ahora nosotros hacemos lo mismo con nuestros hijos. Nos hacemos que no las vemos. Las convertimos en invisibles, con ganas de excomulgarlas y desterrarlas de esta ciudad de buenas costumbres, pero ellas han sobrevivido, a pesar de las nuevas formas del comercio sexual como los table dance o las agencias de masajes.

Por lo mismo, ahora el Municipio de León tiene un plan para derrumbar las casas de prostitución del bordo y construir ahí una plaza pública. La idea fue del padrecito de la pequeña iglesia blanca que está por ahí. Se trata de poner jardines y bancas en lugar de meretrices.

Aunque no será tan sencillo convencer a los caballeros de León que dejen de ir al bordo en busca de amor barato (lo mismo que vale un six). Son los usos y costumbres que nos dejaron los abuelos. Son parte de la historia de la ciudad.

Hay un censo de principios del siglo pasado que da cuenta del comercio carnal en el Malecón del Río. Había una señora cuyo apodo era La Japonesa y que llegó a ser la gran señora del Malecón. Había fila de caballeros para ir a saludarla.

Ahora las damas del Malecón afrontan tal vez la peor amenaza en mucho tiempo. La zona del pecado, será casi un atrio del templo conocido como el Expiatorito. Si logran quitarlas, lo único que nos quedará será ir a la calle Miguel Alemán.

 

Twitter: @pccarrillo

pablo.carrillo@milenio.com