Reporte de inteligencia

Ya vamos llegando a Güepez, me dijo una de Salvatierra

La película de El Crimen del Cácaro Gumaro –de Andrés Bustamante, El Güiri Güiri- se desarrolla en un lugar desconocido llamado Güepez, de cuyo nombre real sí quiero acordarme: Salvatierra, Guanajuato.

Es muy divertido ver la película para un guanajuatense: el famoso cine Linterna Mújica es en realidad el famoso Hotel Isabel, en donde todos los visitantes a Salvatierra nos hemos hospedado. Es una finca de la colonia, hermosa, convertida en el viejo cine de Don Toribio, escenario central de esta comedia mexicana.

El templo de El Carmen es la iglesia del pueblo, en donde se desarrollan varias escenas. La explanada principal de Salvatierra es en donde Archimboldo vende películas piratas. Ahí sale también la famosa Fuente de los Perros (aunque en realidad son lobos). Y sale hasta la casona del profesor Tarcisio de Salvatierra.

Varios actores y extras incluso son guanajuatenses. Los personajes que se forman en el cine, son los vecinos. El dueño de la tienda, el bombero, el hijo del vecino, el primo de fulano, el hermano de don Pascual, el tío de doña mengana.

La película es atrevida e ingeniosa. Es una parodia del cine mexicano y rescata del olvido a personajes como Alfonso Zayas, Alberto Rojas “El Caballo”, Jorge Rivero y Eduardo Manzano “El Polivoz”.

A la vez, la película resalta la belleza de Salvatierra, nombrado en el 2012 como pueblo mágico de México.

La filmación en el pueblo de Guanajuato no es casualidad. Es una de las estrategias del Gobierno del Estado de Guanajuato para promover el turismo en sus pueblos históricos. Se está promoviendo al estado como un sitio para hacer películas. Y ya hay varias. Ahí está la película de Luna Escondida que se llevó a cabo en Guanajuato capital.

La idea tiene sentido y fuerza. No sólo es atraer inversiones, sino promover a nuestra región. Invitar a los mexicanos a conocer el pueblo de Güepez y descubrir a Salvatierra. Ver la romántica finca del cine Linterna Mújica y encontrar el Hotel Isabel. Caminar por sus calles y hablar con los personajes locales, los dueños de las tiendas de abarrotes y acordarse de Don Cuino o Don Toribio. Vámonos a Güepez que por ahí derecho está Salvatierra.

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