Reporte de inteligencia

Me tocó ver a las Autodefensas; parecían criminales

Dan miedo. Me tocó ver a las autodefensas en el municipio de Sahuayo, y sentí que algo no andaba bien. Eran tres hombres armados con metralletas, sucios y desordenados, con una mirada amenazante.

No parecían buenos. Tenían la apariencia de malos, de malandrines y delincuentes. Vestían de playera y mezclilla. De frente a nosotros, arrestaron a una persona, sin ninguna consideración, sin ningún protocolo, ni respeto. Parecían unos salvajes con el control del pueblo. De hecho, uno de ellos subió a la camioneta y se fue, sentado en la ventanilla, asomándose demasiado, con la AK-47, por delante, con una necesidad grande de mostrar poder.

Más adelante, nos topó otro hombre con máscara de calavera. El tipo detenía autos en la calle, con ametralladora en la mano. Sus compañeros tenían una especie de retén. La seguridad, en manos de hombres desconocidos, con camionetas lujosas y mucho armamento. Al salir del pueblo, había 10 o 15 camionetas, con hombres armados. Eran 40 o 50 tipos rudos, con metralletas, infundiendo temor. Nunca me sentí seguro. Al contrario, me dio desconfianza. La mirada de esos hombres no era la de policías de bien. Su mirada era la de criminales, con ganas de jalar el gatillo. Por ahí, había varias patrullas legales, con policías uniformados, pero su papel era secundario. Las autoridades son las autodefensas. Ellos mandan. Ellos ponen el orden. Ellos son los que tienen el control de las calles. Ellos traen las armas.

Hasta ahora entendí lo que es la ingobernabilidad. La ausencia del estado de derecho. El caos. Esto no puede seguir así. Esto es inconcebible. Hoy es Sahuayo, Apatzingán, Jiquilpan, Tepalcatepec. Mañana puede ser cualquier pueblo de México.  

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