Reporte de inteligencia

El primer evento de Córdova fue un acto de disciplina

Ya llegó. Ya está aquí. El que va a salvar al PRI.

Ese parecía ser el grito que resumía el primer acto de campaña de José Ángel Córdova Villalobos, con el tricolor. Increíble, pero hubo alegría.

Los priistas se veían contentos. El salón lució atiborrado y desbordado de seguidores. Y surgió de manera espontánea el grito de batalla de esta campaña: ¡Córdova!¡Córdova!¡Córdova!

Ahí estaba en primera fila, el priista de hueso colorado, Francisco Ramírez, un veterano líder de colonos del programa de Solidaridad –operador en su tiempo de Carlos Salinas de Gortari-. Y me dijo muy seguro: “¡Vamos con Córdova!. ¡Es el candidato!”.

La institución por encima de todo. La disciplina. La obediencia.

El acto doloroso y resignado de alinearse a la decisión superior (los tres sectores del partido han decidido que Córdova sea el candidato). La clave del PRI que mantuvo al partidazo durante 70 años en el poder.

“Él es el candidato. Ya está”, me dijo Ramírez, el viejo líder de Solidaridad, a quien le tocó apoyar a Luis Donaldo Colosio, a Ernesto Zedillo, y a todos los candidatos tricolores de los últimos tiempos, el mismo que ahora deberá entregar sus votos a un ex panista.

El primer disciplinado fue Martín Ortiz, el candidato natural del tricolor que tuvo que bajarse por decisión del Comité Ejecutivo Nacional.

Córdova le dedicó unas palabras: “Gracias por su generosidad a esa gran persona”. Martín se llevó los aplausos. Se llevó las porras. Fue el primer lugar en el aplausómetro. El priismo se entregó por completo a Martín, reconociendo su liderazgo y su disciplina ante el partido.

El primer evento fue un acto de disciplina.

Ahí estaba Hugo Varela, el dirigente histórico de la CTM. Ahí estaba Alejandro Arias, el líder del Movimiento Territorial. Ahí estaba Adolfo Aranda, quien salió de la actual administración por presión del PAN. Ahí estaban los diputados y los regidores. Ahí estaba la crema y nata de los barrios y colonias. Todas las corrientes del PRI –opuestas y distintas-, presentes en un día crucial.

El mensaje de Bárbara Botello fue el esperado. “Usted cuenta con todo el respaldo del PRI. El PRI es el partido de la pluralidad. Como priista toda la suerte del mundo”.

Las bases no perdían la oportunidad para volver a gritar: ¡Córdova! ¡Córdova! ¡Córdova!. Se veían raros los del tricolor. Pero lo hacían con empuje. ¡Córdova! ¡Córdova!. El PRI mostró el músculo: la gente no cabía en el salón del hotel Hotsson; el estacionamiento estaba saturado.

José Ángel Córdova se veía feliz. Su rostro tenía un brillo especial. Su mirada era como la de aquel día cuando venció a la influenza. El doctor está de regreso. Y sorprendentemente su campaña arrancó con alegría. Esa alegría que a veces tarda en llegar. Aquí ya está desde el primer acto. El reto será mantener esa alegría hasta el 7 de junio.

Ya llegó. Ya está aquí. La última esperanza del PRI.

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pablo.carrillo@milenio.com