Reporte de inteligencia

Una más de políticos chaqueteros

Hay varias formas de explicar lo que hizo el regidor del Partido Encuentro Social (PES), Jorge Cabrera.

Es un traidor. Un desleal. Un hombre sin ideales. Un vendido. Un falso. Un oportunista. Un entregado. Un agachado. Pero la palabra que mejor lo define en el sistema político mexicano es: es un chaquetero. No hay otra palabra tan exacta: chaquetero. Una persona que cambia de chaqueta. Un hombre que cambia de bando de un momento a otro, rebajándose ante el adversario, con tal de obtener un beneficio personal. Un perfecto y auténtico chaquetero.

Es una palabra que está en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, como la persona que cambia de opinión o de partido por conveniencia personal. El chaquetero se gana el término con su conducta.

El regidor del Partido Encuentro Social traicionó a su partido político. Fue maiceado por el PAN. El regidor se entregó al poder azul. El político cedió ante la presión económica y política de Acción Nacional.

Es una conducta frecuente entre los políticos mexicanos. Rosario Robles era del PRD y ahora es del gobierno del PRI. Miguel Ángel Yúnez era del PRI y ahora es gobernador de Veracruz por el PAN.

En lo local, tenemos varios ejemplos. Eliseo Martínez era del PAN y compitió por el PRI. José Ángel Córdova era del PAN y fue candidato del PRI. El diputado Guillermo Romo era del PRI y terminó siendo candidato del PRD en León.

Estamos llenos de políticos chaqueteros. Cada sexenio, hay tres o cuatro. Cada Legislatura, hay uno o dos. Cada que hay elecciones, hay dos o tres chaqueteros en todos los partidos. Políticos que ponen sus intereses personales, por encima de los ideales. Políticos que cambian de partido político, como si cambiaran de chaqueta.

pablo.carrillo@milenio.com