Reporte de inteligencia

Esos políticos no conocen el amor

En la política no existe el amor y la amistad. Aquí no aplica el 14 de febrero. Basta decir que una máxima de los políticos dice que los amigos son de mentiras y los enemigos de verdad. Otra forma de decirlo es que los amigos son para una elección y los enemigos son para siempre.

Hoy es un día hueco para los políticos. No me imagino a la presidenta Bárbara Botello dándole un globo al gobernador Miguel Márquez. Ni siquiera por cortesía, ya que más bien están más cercanos al odio que a la amistad.

Tampoco veo a Alfredo Ling Altamirano, entregando un oso de peluche al secretario Martín Ortiz.

Imagínense al diputado Javier Contreras, entregando una rosa al diputado panista Juventino López. Ni Héctor Jaime le daría un regalo a Juan Carlos Muñoz o a Diego Sinhué, sus rivales en la búsqueda de la Alcaldía de León.

 Los políticos, antes que regalar una rosa o un peluche, darían una bomba envuelta en delicado papel celofán. Yo desconfiaría de un chocolate obsequiado por un compañero de bancada.

El amor ni siquiera tiene viabilidad entre mujeres políticas. La diputada del PRD, Lupita Torres Rea, nunca le daría una tarjeta a Bárbara, menos después de que la atacó la semana pasada.

Aquí no existe el amor.

En el Congreso del Estado, no hay lugar para eso. En el Gobierno del Estado se vería absurdo. Y en el Gobierno Federal, sería una broma.

El amor es para los hombres terrenales. Para los que todavía creen que el mundo puede cambiar. Para los que piensan que un acto de sinceridad y honestidad, nos hace más humanos. El amor no es para los cínicos. No es para los ambiciosos, ni para los avariciosos. No es para los políticos. Feliz día del desamor.

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