Reporte de inteligencia

¿Dónde está el poderoso Yunque?

No hay rastro de El Yunque.

Les están ganando el debate y el grupo secreto de ultraderecha no da muestras de vida. Un juez ordenó hacer la primera boda de dos mujeres en León y El Yunque no hizo ningún pronunciamiento. Ni una declaración, ni una marcha, ni una queja, como lo habían hecho toda la vida, cada vez que tocaban uno de sus temas. Esta vez El Yunque –ese grupo que se asumió durante años como el defensor de las buenas conciencias de Guanajuato- guarda silencio.

¿Cuál será la estrategia de los conservadores?

Porque tenga usted por seguro que tienen una estrategia. La derecha organizada siempre tiene un plan de acción, incluso desde meses antes de que ocurran los hechos. Aunque esta vez no actuaron como siempre. Antes salían a la calle a protestar y a gritar sus posiciones retrógradas, pero ahora no organizaron nada. Al menos hasta ahora.

Algo está ocurriendo en la Organización Nacional de El Yunque.

O el liderazgo se está diluyendo o no hay capacidad de reacción o están divididos o sus temas viejos como el aborto y los matrimonios gays ya no congregan a sus activistas. La pasividad de la Orquesta hace pensar que tal vez ya no es el mismo grupo fuerte y poderoso de antaño.

O tal vez sea esa la estrategia. A lo mejor lo que quieren es dejar de llamar la atención y enviar el mensaje de que El Yunque ya no existe. Y es que la forma más burda de verlos era justo en estos momentos, cuando perdían una batalla legal en sus obsesiones ideológicas.

Se aprecia cierta resignación en los yunquetos de Guanajuato con el tema de las bodas gay. Ni siquiera las manos metieron. ¿Será que ya se modernizaron y aceptaron los nuevos tiempos? ¿Será que ya tienen otros temas más importantes por defender? ¿O será que están preparando una defensa legal para estos casos?

Lo único seguro es que los integrantes históricos de El Yunque no deben estar muy contentos con los matrimonios en esta región conservadora y mocha. Durante décadas dieron una pelea legal para no permitir los matrimonios y ahora tienen que reconocerlos y validarlos.

Lo cierto es que el viejo y obsoleto Yunque ya no tiene la influencia de antes. El grupo se está quedando atrás. Ya no pueden encarcelar a las mujeres por aborto, ya no pueden prohibir las minifaldas, ni pueden impedir las bodas. Tarde o temprano, El Yunque no servirá de mucho.

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