Reporte de inteligencia

A pesar de todo, la policía de León, sí es de la mejores

El empresario y activista por la seguridad, Alejandro Martí tiene razón: León es de las mejores policías de México. Martín lo comentó ayer en el programa de Ciro Gómez Leyva y lo ratificó más tarde en entrevista con Milenio León. Hay varias razones para considerar que León tiene una policía fuerte y seria, superior a la de otros municipios del país.

La primera razón es que aquí no hay historias de terror.

Aquí nunca hemos visto que los policías secuestren a personas y las desaparezcan, como sí ocurre en otros estados. Aquí no hay historias de policías que torturan a los ciudadanos para robarles el dinero o para extorsionarlos. Tampoco hay historias de policías que le siembren drogas o armas a ciudadanos, sólo para afectarlos.

La policía es apegada a la Ley en términos generales. Los elementos de León no se meten a una casa, si no hay una orden de cateo. No andan por la calle deteniendo a personas para inventarles un delito, como sí ocurre en el Estado de México, en Sinaloa, en Juárez, en Michoacán, en Tamaulipas, y en otras regiones del país.

Aquí los policías respetan los derechos humanos. Se ha trabajado mucho para capacitarlos y darles cursos y han mejorado. Sí ocurren excesos, pero no de manera sistemática. De pronto hay agentes que cometen abusos y se meten a una casa a provocar daños, pero nunca es una orden superior.

La corrupción no es institucional. Ni la prepotencia. Ni los abusos.

Los altos mandos son los primeros que supervisan a los subalternos. Cuando alguien comete un error, se le investiga. No es como en otras ciudades en donde no puedes quejarte de un policía porque el jefe lo protege porque es cómplice. Aquí si alguien la hace, la paga.

Hay varios filtros de investigación. Está la Dirección de Asuntos Internos, están los Juzgados Administrativos y la Contraloría bajo control del partido de oposición. Hay lentitud en Asuntos Internos, pero sí es posible conseguir un castigo para quienes cometen delitos.

Además con la depuración de hace dos años, la actual administración de Bárbara Botello cumplió con lo que marca la federación.

Ojo. Tampoco hay que echar las campanas al vuelo, porque lo reconoce Alejandro Martí. En los últimos 5 o 6 años, la policía ha perdido algo de mística, por los exámenes de control y confianza. Los policías de León están desanimados. Se sienten inseguros en su trabajo y han perdido espíritu de servicio. Ahí hay que recuperar la mística y rescatar a la corporación. Hay que cuidarla, como lo hemos dicho.

A pesar de todo, debemos sentirnos orgullosos de tener una policía decente. A lo mejor no son ejemplares, pero sí son de los mejores. Y ahora que está la discusión del Mando Único sí hay que revisar qué hacemos con la policía de León. No la podemos borrar de un plumazo. Al contrario, hay que rescatar y defender sus aciertos y virtudes.

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pablo.carrillo@milenio.com