Reporte de inteligencia

El pecado de arreglarse los dientes

Los diputados locales cayeron en la tentación: cometieron el pecado de arreglarse los dientes con dinero público.

El ex consejero del Instituto Estatal Electoral, José María Aizpuru, fue perseguido penalmente por el mismo pecado. Aizpuru fue perseguido legalmente hace cuatro años y ahora anda prófugo.

Aunque el caso es distinto. Aizpuru usó los recursos del IEEG de manera ilegal y los diputados lo hicieron todo conforme a derecho. Los diputados usaron dinero público para arreglarse los dientes, pero no cometieron ninguna irregularidad, ni violaron ninguna ley. Todo fue conforme a lo que está en la ley. Arreglarse los dientes con el erario público, no es ilegal, sino inmoral, como ahora se dice en política cuando alguien comete un exceso.

El diputado panista, Luis Manuel Mejía, gastó 60 mil pesos en su dentadura. La diputada del Verde, Lupita Sánchez Centeno gastó 25 mil pesos en el dentista que ahora resulta es su novio. La diputada Yulma Rocha gastó 30 mil pesos. El panista Alfonso Ruiz Chico de Irapuato gastó 5 mil pesos en una consulta con el dentista.

Hay que poner orden ahí.

No puede ser una prestación del Congreso del Estado el servicio del dentista, que es un asunto estético. Al rato van a autorizar operaciones estéticas y aplicaciones de botox. Sí es correcto que tengan un seguro de gastos médicos mayores –como ocurre en las empresas-, pero no el arreglo de los dientes. Ese debe ser un gasto cubierto por los mismos diputados del dinero de su bolsa.

Los legisladores de Guanajuato cayeron en un abuso. Ellos autorizan los gastos personales para ellos mismos. Y luego por qué se quejan de que el oficio de diputado está muy desprestigiado.

Por congruencia, por pena, por vergüenza, por conveniencia, los diputados deberían devolver el dinero. 

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pablo.carrillo@milenio.com