Reporte de inteligencia

Los paraísos del narco

En México, hay tres paraísos para que los narcotraficantes vivan tranquilos y en paz: Querétaro, Aguascalientes y León. Estas tres ciudades son como territorios neutrales.

Es una afirmación difícil de probar, pero los hechos así lo confirman. Ahí han vivido, históricamente, los familiares de los narcotraficantes de los distintos cárteles de las drogas, sin que tengan problemas. Son como pactos entre capos. En Aguascalientes, en León y en Querétaro, pueden vivir los hijos, los sobrinos y los parientes de los narcotraficantes, sin que tengan complicaciones con los cárteles rivales.

Son territorios para esconderse, para vivir. Sin violencia. Sin pleitos.

En León ya son varios casos conocidos. Aquí vivió Juan José Quintero Payán, jefe del Cártel de Sinaloa. Aquí vivió Sandra Ávila Beltrán, la Reina del Pacífico. Aquí vivieron unos parientes de Caro Quintero. Aquí hizo vida Tirzo Martínez, capturado hace dos años.

Todos estos casos, han sido públicos y documentados, sin mencionar los que no han sido confirmados.

Y ahora hay una nueva región con presencia de narcotraficantes, según parece: San Miguel de Allende. En menos de dos años, fueron capturados Héctor Beltrán Leyva, “El H”, y ahora Humberto Pérez Cázeres, del Cártel de Sinaloa, detenido el fin de semana. San Miguel de Allende se ha vuelto atractivo para los turistas y para los narcotraficantes.

Pero en León, algo está ocurriendo con los capos. En los últimos años, el paraíso se ha vuelto peligroso. Hay ejecuciones, hay muertes, hay venganzas, hay traiciones. León está dejando de ser el mejor lugar para esconderse.

Twitter: @pccarrillo
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