Reporte de inteligencia

Ya no somos el paraíso de la seguridad

La primera semana de julio, hallaron a cuatro mujeres muertas en una fosa común en León. Y a la siguiente semana, mataron a un joven del PRI y le marcaron una Z en la espalda.

Son tiempos violentos.

Ayer un hombre fue asesinado en Irapuato y le cortaron los genitales, dejando un narco-mensaje sobre el cadáver.

Son evidencias de que la violencia subió de nivel en Guanajuato, ligada al crimen organizado y al narcotráfico. Y lo peor es que nos estamos acostumbrando.

Un acribillado. Un decapitado. Un asesinato a plena luz del día, en todo el Estado. Una mujer encajuelada. Un hombre en un tambo. Un joven con el tiro de gracia.

Todo se torció en 6 años. En el 2007, casi nunca había narco-ejecuciones, no existían los famosos levantones y nadie hablaba de decapitados. Ahora son hechos sanguinarios que se ven con frecuencia en la entidad.

La semana pasada, unos militares se agarraron a balazos con unos policías federales en León. En estos momentos hay dos mujeres secuestradas en León. Una banda de roba-cajas fuertes tiene a la policía desconcertada. Y las ejecuciones van en aumento, en barrios y colonias, en antros y bares, y en sitios públicos, cometidos por expertos matones.

Un documento del INEGI, difundido hace dos semanas, revela que del 2007 al 2013, se triplicaron los asesinatos en Guanajuato.

En el 2007 ocurrieron 219 homicidios en el estado, mientras que en el 2013 la cifra fue de 707 asesinatos, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática.

La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes en 2013 es de 12, lo que ubica al estado en el lugar 14 de 32. En 2007 la tasa de homicidios era apenas de 4 por cada 100 mil habitantes, cifra que se duplicó para el 2010 y se triplicó para 2013.

El crecimiento más importante en Guanajuato se presentó entre el 2010 y el 2011. En el 2010, la Procuraduría registró 445 asesinatos, mientras que en el 2011, la cifra llegó a 615 homicidios. En el 2012, el número subió a 684 asesinatos y en el 2013 fueron 707 muertos.

La violencia no para. Tiene un crecimiento sostenido desde hace seis años en Guanajuato. Así que ya es momento de cambiar el discurso y dejar de pensar que somos una isla de seguridad en medio de un mar de violencia. Hay que trabajar para impedir que esto siga creciendo y no solo hacer declaraciones conformistas que nos comparan con otros estados peores. Lo más grave es que los asesinatos –con metralleta o pistola-, son cada vez más crueles y despiadados.

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pablo.carrillo@milenio.com