Reporte de inteligencia

La pantanosa historia de los cocodrilos en el outlet de calzado

Los cocodrilos tenían sus documentos en regla. Todos sus papeles para circular por el bulevar Aeropuerto con la cabeza y patas de fuera de sus jaulas. Todos los permisos para andar por León, tranquilamente, con el hocico amarrado. Todos los documentos para andar en bola, recorriendo el país en un tráiler.

Qué historia tan ridícula.

El dueño de la empresa Cocodrilia afirma que los traían de Sinaloa y los llevaban a Quintana Roo, cuando allá están saturados de cocodrilos y ya no saben dónde ponerlos.

La Semarnat afirma que tenían todos sus papeles en regla, aunque ellos nunca los vieron, porque era día de asueto. La Profepa afirma que todo está bien y que los cocodrilos eran viejos y no servían para hacer botas. La Policía Federal los dejó ir porque mostraron todos sus documentos en regla y porque eran cocodrilos legales y no cocodrilos indocumentados.

La historia es pantanosa y pestilente.

Algo huele mal en ese tráiler repleto de cocodrilos hallado afuera de los outlets de calzado en León.

De hecho ya vimos que antes de ser detenidos los cocodrilos estaban afuera de las fábricas de botas de cocodrilo, ahí por el bulevar Delta. Entonces queda claro que no andaban de paseo, sino que era un viaje de negocios.

Los cocodrilos andaban buscando donde hacer un negocio en León o algo semejante. No es normal que 225 cocodrilos anden por la calle, sin rumbo. Nos dijeron que estaban en el outlet porque iban a sacar dinero de un cajero.

La historia está llena de mentiras.

La Cámara del Calzado salió rápido a decir que aquí no se curten pieles exóticas. Y el Gobierno salió a mostrar facturas de compra-venta y permisos para explicar que se pueden trasladar 225 cocodrilos en un tráiler sin cometer ni una infracción de tránsito, ni violar un reglamento. La historia pone sobre la mesa la reflexión sobre el tráfico de pieles exóticas en la industria del calzado, un tema que nadie quiere tocar. Y según parece el otorgamiento de permisos de Semarnat para la explotación de pieles exóticas, es un pantano infestado de cocodrilos.

Twitter: @pccarrillo
pablo.carrillo@milenio.com