Reporte de inteligencia

No hay lugar para mafiosos locales

Uno a uno, los criminales locales, van cayendo.

El Pecas fue asesinado allá en la colonia San Sebastián, hace años. El Bulle fue asesinado ahí en la calle Rivera. Gabriel Campos Sáenz, el hermano de El Garruñas, fue baleado allá por su zona, cerca de la colonia Obrera y la Industrial.

Los narcos locales, según parece, tienen los días contados.

Su esquema de trabajo no se ajusta a los nuevos tiempos. Los mafiosos locales no se han adaptado a los nuevos cárteles que llegan a la ciudad y terminan metiéndose en problemas con los nuevos jefes de la plaza.

El Naranjero, de la colonia Los Olivos, fue asesinado cuando viajaba en su camioneta, ahí por el bulevar Torres Landa. El Guty Álvarez fue acribillado en el restaurante Olive Garden mientras despachaba a varias personas. Y ahora Gustavo Sánchez Reynoso, El Jari, el jefe de la droga en la calle Rivera y en la Miguel Alemán, fue acribillado muy cerca del bulevar Cervantes Saavedra.

Uno a uno, los capos locales, han sido exterminados.

No se han acomodado a la nueva realidad de la droga, en León. Ellos pretendían seguir vendiendo la mota y la coca, al viejo estilo, en sus narco-tiendas, sin respetar los territorios, y les ha costado caro.

El negocio de la droga tiende a estar bajo control de los grandes cárteles. El Cártel de Jalisco Nueva Generación, el Cártel de los Templarios, el de Sinaloa, Los Zetas. Hay poco espacio para los pequeños narcos locales. Los mafiosos de la región, tienen que disciplinarse con los capos grandes. No hay lugar para minoristas, es tiempo de los mayoristas. Por eso El Bulle, El Pecas, El Naranjero y El Jari, todos mafiosos locales, tenían los días contados.

pablo.carrillo@milenio.com