Reporte de inteligencia

Líderes del Cecyteg exigen su sueldo sin trabajar, como los de Oaxaca

Ya estalló la huelga del Cecyteg y, a la vez, estalló la relación entre el Sindicato y el Gobierno del Estado de Guanajuato. Se veía venir. En siete meses, el Sindicato de Trabajadores y Empleados al Servicio del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Guanajuato había emplazado a huelga al Gobierno en cinco ocasiones. Era absurdo. Un sindicato suele amagar con huelga, una vez al año, no cinco veces en siete meses.

Hay conflicto entre el Sindicato y el Gobierno.

Los líderes sindicales no están de acuerdo en que les quitaron el sueldo a los cuatro comisionados del sindicato, como lo establece la reforma educativa. Los líderes querían seguir cobrando como profesores, sin dar clases, aún cuando sólo se dedicaban al sindicato, como lo habían hecho antes. Antes, ellos cobraban sueldo como maestros y sueldo como líderes, y ahora solo cobran en el sindicato. Además también exigen la contratación de dos profesores sindicales que habían quedado fuera al concluir sus contratos temporales.

El fondo del problema es que el Sindicato tenía demasiado poder en el Cecyteg y la nueva directora, Virginia Aguilera Santoyo, les ha quitado espacios. Los líderes sindicales llegaron a controlar 23 direcciones del Cecyteg cuando el director general era Tomás López, y ahora les han quitado algunas conquistas laborales. Eso ha enfurecido a la lideresa del Sindicato, Hortensia Granados Avilés, quien ha decidido estallar la huelga.

Hay una medición de fuerzas en el Colegio. Por un lado, el Sindicato quiere demostrar que puede poner contra las cuerdas al Gobierno del Estado. Y por otro, el Gobierno del Estado no quiere dejarlos avanzar en el control de la institución. A ver de qué cuero salen más correas.

Por lo pronto, el Sindicato del Cecyteg actúa con las peores prácticas sindicales, casi como la CNTE de Oaxaca. Primero: engaña a los trabajadores y a los ciudadanos, haciéndoles creer que el conflicto es por la petición de 10 por ciento de aumento salarial, cuando en realidad el pleito es por los sueldos de los líderes y los privilegios. Segundo: el Sindicato ya pide el despido de la directora Virginia Aguilera (tal y como la CNTE pedía el cese del secretario de Gobierno de Ulises Ruiz en Oaxaca). Y tercero: ya estalló la huelga y paró labores, como lo hacen cada año los maestros de Oaxaca, quienes no tienen ningún interés por la educación de los niños, sino que solo pelean por sus privilegios y sus prestaciones.

Hortensia Granados estira demasiado la liga. Actúa como Flavio Sosa, aquel líder radical de los maestros de Oaxaca que terminó en la cárcel después de haber parado las clases durante siete meses. Usa tácticas de la maestra Elba Esther Gordillo, que sigue en la cárcel, al tratar de presionar al gobierno. Aquí va a ser importante qué tanto los trabajadores del Cecyteg le compran el pleito a la lideresa del sindicato. Si los trabajadores votan a favor de la huelga, va a ser muy difícil que los paren. Sólo hay que recordar una simple reflexión que puede ser importante en este momento: las tácticas de los maestros de Oaxaca han sido efectivas en su lucha, pero Guanajuato no es Oaxaca.  

Twitter: @pccarrillo
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