Reporte de inteligencia

La leyenda de "El Chapo", más grande que "El Chapo"

Los mexicanos esperaban una reacción más audaz de Joaquín El Chapo Guzmán. Esperaban que tomara la metralleta y matara a dos o tres policías, antes de ser arrestado. Esperaban una balacera terrible con decenas de muertos, antes de llegar a él. Y esperaban de él una actitud retadora y arrogante, a la altura de la leyenda.

El Chapo, sin embargo, nos decepcionó.

El mito del capo di tutti capi de la mafia no corresponde a la realidad que vimos por televisión el sábado. Todo lo que habíamos oído sobre él –su poder, su dinero, su crueldad, su maldad-, no corresponde a la imagen de ese hombre agachado, caminando sin oponer resistencia, sin mostrar orgullo y sin coraje.

La mirada de El Chapo, ni siquiera es de criminal. No tiene fuerza, ni es penetrante, como la de Andrés Caletri, aquel criminal que daba miedo cuando fue presentado (el mismo que insultó a los fotógrafos que le tomaban placas).

El Chapo es muy ordinario y eso causa desencanto. Lo he oído en estos días. Los mexicanos esperaban a un anti héroe, capaz de atemorizar a los militares y a los gobernantes. Los ciudadanos querían verlo más poderoso, imponente y retador, dueño de la situación y de la circunstancia, como lo sentíamos desde que se escapó en el 2001.

Algo extraño sucede con El Chapo. De cierta forma, daba gusto que un mafioso pudiera burlar al Gobierno corrupto y eso lo hacía grande. Es un capo que despierta simpatías. Una especie de justiciero malo que se salía con la suya. Incluso da falso orgullo el que aparezca en la lista de Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo. Por lo mismo, parecía imposible arrestarlo. Parecía más astuto y poderoso que el Gobierno.

El Chapo Guzmán se había convertido en una persona admirada, cuyas hazañas se contaban en corridos y libros. Por eso nos hubiera gustado verlo con una granada en la mano, con una metralleta, con un equipo sofisticado capaz de ponerlo a salvo. Pero no fue así. Su captura fue simple y sin encanto, tanto que muchos creen que hay gato encerrado. La leyenda de El Chapo Guzmán era más grande que el mismo Chapo Guzmán.

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