Reporte de inteligencia

Los jefes de policía son reemplazables como los entrenadores de futbol


La profesión del jefe de policía es como la del entrenador de futbol: Su permanencia depende de los resultados. Si hay dos o tres asesinatos, todos piden su renuncia. Si hay un asalto grande, lo culpan. Si hay una ola de violencia, lo mandan a la calle.

Ser jefe de policía es muy ingrato, casi como ser entrenador de futbol.

No quedan bien con nadie.

Cualquier error de un elemento que no hizo bien su trabajo, es culpa del director. Cualquier error de un jugador que no metió gol, es culpa del entrenador. Una falla de algún integrante del equipo, cae en la responsabilidad del director o del entrenador.

El puesto siempre está en juego, en un caso y en otro. Si hay presión de los medios de comunicación, sale el director. Si hay presión de la afición, echan al entrenador.

En el Gobierno, es la salida más fácil para una complicación: corres al director y le bajas a la presión social, tal y como ocurre en un equipo de futbol.

El día menos pensado el presidente municipal toma la decisión de calmar las críticas y la liga se rompe por el punto más delgado: el director. No por nada hemos tenido en León 7 jefes de policía en 6 años. La Mayor. Portillo. Rito Padilla. El general Pizarro. Soni. Francisco Javier Aguilera y Luis Enrique Ramírez.

Los cambios de jefe de policía han sido tan frecuentes como el Atlas cambió de entrenador. En la policía de León, hay tanta inestabilidad, como la hay en el Chivas por los cambios de entrenador.

No le atinamos. Ponemos a uno nuevo y lo quitamos a la primera duda, como el Jaguares. Le damos la oportunidad a un abogado y lo tronamos al primer escándalo, como el Cruz Azul.

Hace falta continuidad, como dicen en el futbol. Hacer un proyecto serio de seguridad para León y contratar al mejor entrenador para transformar ahora sí a la corporación. ¿Dónde hemos oído eso?

Twitter: @pccarrillo
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