Reporte de inteligencia

Cambiamos a jefes de policía como si fueran entrenadores de futbol

Los dos oficios son ingratos.

Ser el jefe de policía de León es tan inseguro y frágil como ser el entrenador del equipo de futbol. Ambos tienen los días contados. Si el director de policía no baja el índice delictivo, es despedido de inmediato. Si el entrenador, no califica a la liguilla, es cesado.

Si el jefe de policía tiene un escándalo de agentes corruptos, le dan cuello. Si el entrenador agarra una racha de 3 o 4 derrotas, le dan cuello. Ambos cargos están sostenidos con alfileres. Al menor error, tanto uno como el otro, se caen sin remedio. Lo vimos este año.

El jefe de la policía, Oswaldo Jiménez Arcadia, fue despedido la semana pasada por tener una mala racha de violencia e inseguridad en León. El entrenador Luis Fernando Tena, por su parte, fue cesado esta temporada por tener una mala racha de resultados en el campeonato.

Apenas empieza la presión social y ambos jefes, salen despedidos. Es una forma fácil de bajar la presión de la sociedad sobre la necesidad de resultados. Corres al entrenador y se acabó. Corres al jefe de la policía y todos contentos. Siempre esas dos cabezas son sacrificables.

Son puestos sostenidos por la aprobación de la ciudadanía, sin importar si son buenos o malos. La gente pide una cabeza y hay que cortarla, sin dar tiempo a la evaluación real. Los dos cargos suelen no tener continuidad, porque no hay paciencia para aguantar a los buenos resultados. No funcionan en un año y se van. No bajan los robos y son despedidos. No hay goles y triunfos, pues son dados de baja.

La policía de León ha cambiado 8 jefes de policía en 9 años. En promedio un jefe de policía dura un año en el cargo. Un entrenador más o menos por ahí anda en un equipo de futbol. Aunque este año, el cambio de entrenador dio resultado en el equipo León. El club dio de baja a Luis Fernando Tena y contrató a Javier Torrente, y el equipo se transformó. De ser el último lugar, consiguió la clasificación a las finales.

Ojalá así pase con el nuevo jefe de la policía en León. Ojalá que José Carlos Ramos, el nuevo director, sea esa pieza que le falta a la corporación y se convierta en un Torrente de golpes contra el crimen organizado.

pablo.carrillo@milenio.com