Reporte de inteligencia

Los japoneses vinieron a conocer aquí los cristalazos

Aquí todos sabemos que no hay que dejar nada en el coche cuando te bajas al Oxxo o a la Farmacia Guadalajara.

No puedes dejar ni una chamarra porque te dan un cristalazo.

Hay casos de leoneses que han sido víctimas de cristalazos por dejar una sudadera Nike o un abrigo, a la vista.

Aquí lo sabemos. Pero los japoneses no lo saben.

Los japoneses que viven en Guanajuato han sido víctimas de cristalazos, porque ese delito ni siquiera existe en Japón.

Allá pueden dejar sus pertenencias en el carro y no hay quien rompa el cristal para llevarse un celular. Eso no se ve en Tokio. Es un delito poquitero, digno del tercer mundo.

Aquí es cosa de todos los días.

A principios de este año, 17 japoneses fueron víctimas de los cristalazos, afuera de un Oxxo, en la carretera León-Silao. De hecho, el Consulado de Japón en León, recomendó a los japoneses no dejar sus pertenencias en los autos, cuando bajen a una farmacia o a una tienda. Pero ya le pasó al mismo cónsul Yasuhisa Suzuki. El cónsul se bajó en una Farmacia Guadalajara en pleno bulevar Adolfo López Mateos y le robaron un portafolios.

Los cristaleros no respetan a nadie. Andan en busca de cualquier objeto de valor que después puedan vender en 500 pesos. Es delincuencia común y casera. Son ladronzuelos callejeros que andan robando para comprar droga o que andan haciendo sus pininos. Ni siquiera son grandes delincuentes, ni están organizados.

Son ladrones de bajo nivel que si bien les va roban una computadora y hacen el día o el mes.

Ya los conocemos.

Están espiando afuera de las tiendas. Rompen el cristal con una bujía o un martillo. Sacan las pertenencias y salen corriendo. Todo en cuestión de un minuto.

Son unos hijos de la tiznada. Ya lo sabemos.

Pero hay que explicárselo a los japoneses.

pablo.carrillo@milenio.com