Reporte de inteligencia

La guerra del guachicol

Hace 6 años, hicimos un reportaje de ladrones de gasolina en Apaseo El Alto, y nadie nos creía. Nos decían que no era cierto, que no era gasolina robada. Hoy los guachicoleros están en Silao, en Irapuato, en León y en casi todo el estado.

Los ladrones de gasolina se metieron hasta la cocina. Los dejamos meter por no frenarlos a tiempo. Si hace 6 años, cuando se les veía con frecuencia allá por Apaseo, con unos garrafones de gasolina, hubiéramos atendido el tema, no sería tan grave hoy el problema. Pero como siempre, los dejamos crecer.

Sólo hay que ver los números. En este año, han detectado 293 tomas clandestinas de gasolina en Guanajuato. En total han robado a Pemex 1.7 millones de litros de gasolina. Es decir que todos los días están robando combustible.

Es un nuevo delito. Una nueva forma de robar y de conseguir ingresos ilícitos. Se sabe que los mismos narcotraficantes están detrás de los guachicoleros. El guachicol es un brazo de los narcotraficantes y del crimen organizado. Los mismos hombres que trafican con cocaína y mariguana, tienen una división dedicada al guachicol. Y lo peor es que la venden a los mismos gasolineros en cantidades industriales.

El robo de ductos de Pemex es un negocio jugoso. Tanto que ha habido varios asesinatos y autos quemados en las comunidades de Silao e Irapuato. Es una guerra. Los cárteles de Los Zetas, Jalisco y Michoacán, se pelean por la ordeña.

Es la Guerra del Guachicol.

Una guerra que se libra en los caminos de tierra y que ha traído muertes y pérdidas. Una guerra que el Gobierno trata de ocultar y que no quiere reconocer.

Twitter: @pccarrillo
pablo.carrillo@milenio.com